Un futuro digital

Así como la música o las películas, en un principio, los videojuegos eran mayormente distribuidos en formato físico. Primero mediante casetes, solucionando cualquier inconveniente soplando un poco la ranura ¡qué fácil era todo!

Más adelante, el camino se extendió con la presencia de los discos y estos, a su vez, evolucionaron: de CD a DVD y de este último a Blue Ray, el cual seguimos utilizando en la actualidad.

Si bien la similitud con el terreno de la música y las películas es notable, los videojuegos presentan un grave problema: cada vez necesitan más espacio. A medida que avanzan las tecnologías, no solo necesitaremos discos con mayor capacidad, sino, lectoras que estén a la altura de lo solicitado. Todo esto es un costo creciente.

Hace varios años, de la mano de Steam y para PC, surgió una alternativa maravillosa a los discos: la digitalización. Los juegos se podían comprar por internet y con un par de clics, tenerlos instalados en tu plataforma. De esta manera ahorrábamos espacio físico, tiempo y sobre todas las cosas, el miedo a perder ese juego por una rayadura inocente.

Bastaron algunos años para que en PC se dejen de comercializar los juegos en formato físico. Steam aprovechó la situación y creó un notable monopolio en donde las ofertas atraían cada vez más a los jugadores que dudaban de la digitalización.

¿Y por qué sigue existiendo?

Por las consolas.

Uno de los principales alicientes de las consolas era “meter el disco y jugar” En épocas anteriores -y con Steam mirando de reojo en la vereda de en frente- las consolas nos ofrecían juegos que, con solo insertarlos en la ranura de disco, ya estábamos listos para jugar. En PC, esto no era ni de cerca una realidad: si compras físico tenías que instalarlo y si elegías lo digital, debías descargar e instalar, algo engorroso siendo sinceros.

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Actualmente, todo cambió. En cualquier plataforma es necesario instalar el juego antes de empezar a jugar, y a eso, se le suma la presencia de grandes actualizaciones que son necesarias para no tener problemas de rendimiento. Los títulos son tan grandes que en ocasiones no alcanzan los tiempos para pulirlos completamente, algo que en tiempos de NES no existía -tenía que hacerse el típico comentario-.

La digitalización terminó siendo el pan de cada día en el terreno de la Master Race, pero, en consolas sigue siendo una duda para muchos jugadores, principalmente por el coleccionismo de muchos, necesitando tener esa copia física en la estantería junto a las entregas de anteriores generaciones. Pero debe ser el futuro.

La digitalización es probablemente el mejor camino que puede tomar la industria. Por el lado de las distribuidoras, se ahorran muchos gastos en empaquetado, transporte y distribución, pudiendo implementar ese dinero en otros aspectos mucho más importantes. Pagamos lo mismo, pero la recaudación es distinta, ahí está el cambio.

Por el lado de los jugadores, votando por lo digital tenemos muchos más beneficios. Por un lado, los precios. Es más probable recibir una rebaja en tiendas digitales que físicas, además de ahorrar en envío o algún medio de transporte para ir hasta la tienda más cercana de videojuegos. En épocas festivas, por ejemplo, es donde más suele rebajarse el catálogo de la tienda digital. Hay juegos de increíble calidad que podemos comprar a menos de 3 dólares, y eso, en las tiendas físicas no existe.

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El ahorro del tiempo es otro beneficio indispensable en la compra de juegos digitales. En el caso de las pre-compras es donde más se hace notar. Si pre-compramos un videojuego, las empresas permiten descargarlo para que cuando llegue el momento de su lanzamiento mundial, solo toquemos un botón y lo estemos jugando inmediatamente -sin instalar actualizaciones, por ejemplo-. Con los juegos físicos, esto obviamente no sucede. No solo hay casos en los que el videojuego llega con horas de retraso -más en aquellos que son muy demandados- sino que nuevamente, gastamos envío o transporte y cuando lo insertamos en nuestra consola: instalación y descarga de actualizaciones.

Otro gran beneficio es la oportunidad de reembolso. En varias cadenas de videojuegos, al abrir el producto se pierde totalmente la garantía -algo que no tiene mucho sentido-. Y es raro que nos permitan devolver un videojuego porque no nos gustó. Con plataformas como Steam, podemos comprar un videojuego, probarlo dentro de unas semanas y si no nos gusta, nos devuelven el dinero sin problemas. Esto es perfecto en una época donde las demostraciones jugables son casi inexistentes.

La retrocompatibilidad es un añadido que poco ha sonado en esta generación, pero la digitalización permite a todo aquel que no pudo jugar un título antiguo, poder conseguirlo sin problemas en la tienda digital. Poniendo nuevamente a Steam como mayor ejemplo, la posibilidad de comprar clásicos con más de veinte años a sus espaldas sin rebuscar en las tiendas de eBay -con miedo a ser estafados- es algo maravilloso.

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También podemos destacar el hecho de que, en un futuro, consolas sin lectoras de blue ray serían distribuidas a un precio mucho menor. Como mencioné más arriba, esto es un gasto que tenemos que afrontar cada vez que compramos una plataforma, y llevarnos una XBOX One para no utilizar la costosa ranura de disco… sería medio inútil, ¿no?

En las redes suena fuerte el rumor de que en unos meses, llegarán dos modelos de XBOX sin ranura de disco. De ser esto cierto, se estaría abriendo un paso a la digitalización definitiva, con más oportunidades para el jugador y los creadores.

Así como la música, donde Spotify permitió acceder a millones de canciones en un instante o las películas, donde plataformas como Netflix nos otorga un catálogo increíble de series y películas en simples segundos, los videojuegos darían un primer paso en la digitalización de contenido, un camino más eficiente que estamos ignorando hace años.

¿Y el juego en streaming? Eso dejémoslo para un futuro reportaje, quizás… ¿en 2020?

2 comentarios

  1. Debo confesar que hace unos 15-20 años atrás era un niño rata descargando todo lo que podía de manera ilegal. Luego me animé a comprar algunos juegos en formato físico (de hecho, aún tengo Freespace 1 y 2 en su cajas originales, con manuales y todo), pero el costo se hacía prohibitivo para mi economía.
    De repente… la luz! Cuando conocí Steam lo adopté para siempre, y junto a él, otras opciones de mercado digital gamer. Mi primer adquisición fue una colección de alrededor de 20 juegos de Star Wars a un precio insuperable y, al día de hoy, tengo más de 200 juegos en mi biblioteca digital.
    Coincido ampliamente con que el futuro es digital… y es mío!!!

  2. Un dolor para los coleccionistas, la sensación de ir al local, comprarse un juego físico, abrir la caja, ver el manual, el mapa y otras cosas es única. Lo único que lo caga hoy en día es que ya no existe el «poner el CD y jugar»

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