Mosaic – Reseña

reseña, análisis de Mosaic videojuego

Es un día gris con probabilidad de lluvia.

Suena la alarma. Te levantas de la cama, la apagas, lees las notificaciones del smartphone: dos mensajes. Un amigo que se enoja porque no lo visitas. Tu madre que te pregunta cuándo vas a verla. Además, algunas de las noticias más relevantes del día: “Tomando postura en contra de los artistas callejeros” reza una de ellas, comunicando que “Una encuesta reciente concluye que la mayoría de los votantes considera a los artistas callejeros como una plaga”. Otra noticia que se titula “¡Las 10 teorías conspiranoicas más absurdas!” haciendo foco en la teoría cospiranoica número 7: “Las marcas no son tus amigas”, comentando que “Nosotros mismos somos una marca… ¡y les aseguramos que somos sus amigos!”.

Apagas el dispositivo, te dirigís al baño, te peinas, te acomodas la corbata, te cepillas los dientes. Salís del baño, giras a la derecha y cruzas la cocina-comedor, observas una mesa repleta de facturas sin pagar, escaneas el código para obtener la aplicación del Banco. Cuando intentas hacer el pago, te notifica que tenes saldo insuficiente. Abrís la heladera, no hay comida. Tomas el paraguas, abrís la puerta.

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Una ventana deja entrar algo de luz que rompe con el monótono color gris del pasillo del edificio. Cuando te acercas, tu mente funciona distinto. Recibís una dosis de paz, tranquilidad, libertad. Pero cuando volves al pasillo, continúa la rutina.

Llamas al ascensor. Se abren las puertas, encontrando a dos personas dentro. Entras, ninguna menciona nada. El contacto visual las incomoda, o les parece molestar. Cuando llegas a planta baja, salís a la calle para comenzar un nuevo día laboral.

Un día más en el trabajo

Nuestro protagonista es un empleado común, corriente, inmerso en un sistema que se nos hará cotidiano en muchos aspectos. La corporación en la que trabajamos es una de las tantas que se encuentran instaladas en la sobrepoblada ciudad que expone Mosaic. Es una empresa enorme, con cientos, quizá miles de empleados trabajando para ella. La tarea a realizar es explotar recursos para la misma compañía. Se representa a través de un puzzle bastante fácil, aunque el mensaje va por otro lado, con algunos globos de diálogo entrando en el plano para apurarnos “¡Más! ¡Más! ¡Más!”. Por más rápido que lo hagamos, nunca será suficiente.

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El día uno, el día dos, el día tres y todos los días, un mensaje a nuestro smartphone nos recordará que somos un “14% menos efectivo que el empleado promedio y un 38% menos efectivo que Dan, nuestro mejor empleado”. Por si no es suficiente, la intimidación también se las agarra con nuestro tiempo: “Empleado 978-0674430006, nota: 4 minutos y 32 segundos tarde. Esto acarrea una reducción de salario, tal y como indica el contrato. El contrato se cancelará automáticamente si llegas tarde nuevamente”.

Cada día en Mosaic es igual al anterior, pero un poco peor. Cada día que pasa, estamos más cerca de ser despedidos por nuestra ineficiencia e impuntualidad. Cada día que pasa, nuestro protagonista se muestra más inconforme con su vida, una vida monótona y sin libertad, sin esperanzas ni felicidad: “Mira ese rostro de cansancio. ¿Duermes bien?” nos consulta un personaje importante de la trama a nosotros y al mismo tiempo, a nuestro empleado, luego de haber escupido en la pileta del baño los residuos del dentífrico.

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La vida se repite. Los días van en un bucle infinito que se reinicia cada 24 horas. Inician igual, terminan peor: suena la alarma, nos despertamos, leemos las notificaciones. Más mensajes de la corporación, algunos de nuestro amigo que no hace más que enojarse. Las noticias del día, que siguen una estela distópica en cuanto a la felicidad del sujeto del sistema: “Una gran cantidad de mendigos viven hoy en día en los callejones del centro de la ciudad, hasta el punto de que se está intentando evitar que los trabajadores tengan que pasar por esos callejones de camino al trabajo”, exponía una de ellas.

Nuestro protagonista busca salir a flote

La depresión de nuestro protagonista se encona a medida que avanza la trama. Cuando caminamos hacia el trabajo, llama nuestra atención algunos carteles publicitarios que presentan bebidas energéticas para rendir en el trabajo o pastillas para vencer al insomnio. También se publicita una app de citas, que al descargarla y proceder a dar Me Gusta a varias personas para intentar llegar a una cita, de 300 interesadas, 250 nos rechazan y las otras están en espera.

Nuestro trabajador explotado se encuentra ahogado en un océano de tristeza. El salvavidas que lo hace salir a flote es la música, un lenguaje artístico que colma los rincones de la ciudad de Mosaic gracias a los rechazados artistas callejeros. Son personas expresivas que al ritmo de la música dicen más que los cientos de personas con traje que nos cruzamos a diario. Tienen libertad, un recurso escaso en nuestros tiempos. Los momentos cercanos a estas personas rompen con la monótona vida que llevamos. Nos sumergimos en la voz aguda del saxofón, de los graves del violonchelo. Pero cuando queremos acordar, estamos llegando tarde al trabajo una vez más.

Con la cabeza agachada, la espalda encorvada, diferenciándose de la postura erguida del resto de personas que deambulan en las grisáceas veredas de la ciudad, nuestro protagonista cruza día tras día el mismo pasillo con estantes repletos de carpetas iguales, un plano que ayuda a exponer la sensación de monotonía, de repetición que puede alcanzar la vida. Aunque, por supuesto, llevado al extremo en una ciudad que fue arrasada por las corporaciones explotadoras, que les importa la vida de las personas si y solo si pueden obtener un beneficio a cambio de su esfuerzo físico y mental: “Parte de nuestra nueva estrategia pasa por externalizar el trabajo, despedir al personal no indispensable y presionar a los políticos para reducir las regulaciones. Todo ello, en pos de beneficiar a la gente más importante: los inversionistas” declaraba el presidente de una de las corporaciones más importantes del país.

Vida rutinaria, trabajo explotado, explotación de recursos (humanos)

Algunos medios de comunicación recomiendan tomar un psicotrópico que aumenta la inteligencia: “Mucha gente consume Contentosil en la actualidad y, según un estudio reciente, alrededor del 80% de los consumidores han demostrado hacer gala de un intelecto fuera de lo común” informaba un especialista.

El diseño de arte de Mosaic es contundente para representar una dura critica a la explotación laboral. La paleta de colores se cierra en blancos y negros, aumentando su rango en el contacto con los artistas, que colmarán la pantalla de un arcoíris expresivo. La minimalista aventura utiliza los gráficos low poly para la creación de personajes, algo acertado para llevar de la mano la narrativa.

“Puede pasar cualquier cosa, ¿sabes?” En un par de horas, Mosaic se convierte en uno de los videojuegos más repetitivos que podamos jugar. Es repetitivo en cada secuencia del día a día, repetitivo en cada acción realizada. Pero tras esa monotonía esconde una crítica al sistema. Juzga a las corporaciones, las que explotan a empleados, pero también a las que venden productos dañinos para la salud con el objetivo de que rindan más en su rutinario empleo: el energizante para estar despierto en la oficina, las pastillas para derrotar al insomnio ocasionado por el estrés. También hay una fuerte crítica al sensacionalismo de los medios de comunicación, a la reproducción masificada de noticias retocadas por los poderosos del país.

Todo se une, todo funciona en relación. En Mosaic, se extremiza esta tóxica relación entre elementos, entre las corporaciones que explotan recursos (humanos), los medios de comunicación que ayudan a que se logre y los poderosos que vigilan desde una posición imposible de alcanzar. Es una relación entre varias partes, es la definición de sistema. Y Mosaic, en su corta duración, logra representar el peor de los casos posibles. Y es una exposición acertada, sobre todo en los tiempos que corren.

Valoración
3.5/5

Mosaic es una aventura narrativa, walking simulator.

  • Algo positivo a destacar: la crítica al sistema; la banda sonora.
  • Algo negativo a destacar: algunos errores técnicos podrían cortar el ritmo que de por sí es lento.
  • Un jugador: sí.
  • Multijugador: no.
  • Duración: 4 horas, aproximadamente.
  • Rendimiento: presenta algunas ralentizaciones y errores técnicos.
  • Idioma: español, inglés, francés, italiano, alemán.
  • Accesibilidad: sin opciones.
  • Desarrolladora: Krillbite Studio (Among the sleep).
  • Distribuidora: Raw Fury.
  • Plataformas: PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch, PC, iPhone.
  • Plataforma de reseña: PlayStation 4 (slim).
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