Los mejores videojuegos para viajar a la Luna

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La Luna, nuestro único satélite natural, ha impulsado la creación de historias emocionantes; el surgimiento de sueños casi imposibles de hacer realidad. En el Siglo XX, el objetivo de la ciencia era poner un pie en el cuerpo celeste, dar testimonio de lo que podemos ser capaces. Y así, a partir del sueño de millones de personas, la NASA buscó hacer historia.

Estados Unidos comenzó una serie de numerosas misiones con el objetivo de lucir un poderío tecnológico en todo el mundo. Las misiones Apolo tenían un trasfondo político, cultural y social. La misión Apolo 11 y sobre todo las siguientes, han sido consecuencias de una rivalidad. Una carrera espacial y tecnológica entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

El 16 de julio de 1969, la NASA dio inicio a la misión Apolo 11. Neil Armstrong, Michael Collins y Buzz Aldrin, de entre más de 500.000 personas dentro del proyecto, fueron las más importantes. Se les encomendó viajar a la Luna, poner un pie sobre nuestro satélite y con probabilidades que daban para todo, debían volver, sanos y salvos.

La tripulación encargada de hacer cumplir la misión Apolo 11

En una entrevista para Alex Malley, un contador público australiano, Neil Armstrong comentó que antes de iniciar la misión Apolo 11, sus jefes le preguntaron “¿crees que tu equipo y vos están listos?” a lo que él les respondió “sería bueno si nos dieran un mes más”, sin embargo “estábamos en una carrera y teníamos que tomar la oportunidad cuando la tuviéramos”, por lo que, para evitar atrasos, dijo “estamos listos, estamos listos para hacerlo”

El viaje a la Luna duró tres días, pero lo que Armstrong recuerda con más angustia fueron los últimos 12 minutos antes de aterrizar en el satélite: “la computadora nos mostró en donde pretendía aterrizar y realmente era un pésimo lugar”, comentando que se trataba de una zona cerca de un “enorme cráter de unos 100-150 metros de diámetro con pendientes muy pronunciadas cubiertas de grandes rocas” A pesar del peligro y con 20 segundos de combustible restante, Armstrong, un conductor de vehículos aéreos con experiencia (llevaba desde los 16 años practicando la aviación), logró manipular la nave y posarla sobre la superficie lunar: “Houston, aquí la base Tranquility. El Eagle ha aterrizado”

Neil Armstrong sería el primer hombre en poner un pie sobre la Luna, un pie fuera de nuestro planeta, inmortalizando la frase “That’s one small step for a man. One giant leap for mankind” o en español, “Un pequeño paso para el hombre. Un gran salto para la humanidad”, detrás, lo seguiría Buzz Aldrin, mientras que Michael Collins se quedaría en el módulo lunar supervisando el mando desde la órbita.

Este fascinante hecho ha sido combustible para la creación de historias cinematográficas, literarias y en lo que nos compete, para videojuegos. Si la Luna, desde hace un largo tiempo, ha servido para la creación de mitos y grandes relatos, la llegada del hombre a nuestro satélite multiplicó las ilusiones de cada persona soñadora, de cada científico que desde niño miraba al cielo y pensaba ser astronauta.

Luna Lander, de Atari

En videojuegos, los viajes por el espacio han servido telón de fondo para una gran cantidad de obras. No obstante, muy pocas de ellas se han enfocado únicamente en el relato de un viaje hacia nuestro satélite natural. En 1979, por ejemplo, donde los videojuegos recién comenzaban a asomarse, Atari presenta Lunar Lander, un Arcade un tanto simple que tenía como objetivo, aterrizar sobre la superficie lunar sin hacernos daño.

Años después, la aventura de nuestros tres héroes se apartó hacia un lado. El viaje a la Luna de Apolo 11 serviría únicamente como inspiración para obras como Ducktales, donde tendríamos uno de los mejores viajes a la Luna desde el sillón de nuestra casa. La banda sonora fue plausible, sin embargo, tanto nuestro protagonista como enemigos fueron adecuados a la escena, regalándonos uno de los mejores niveles del videojuego.

A pesar de su común abordaje sobre el género fantasía, Final Fantasy IV también aprovechó la Luna para incluirla en su narrativa, aunque de manera peculiar. Cerca del final de la campaña, debíamos viajar hasta nuestro satélite natural para enfrentarnos a nuevos tipos de criaturas, jefes y afrontar un diseño de escenarios algo enrevesado. Pero no lo podemos negar, la ciencia ficción y fantasía de Final Fantasy ayudaron a que el viaje a la Luna en su cuarta entrega sea único.

La gente de Id Software desarrolló el recordado Duke Nukem 3D, videojuego que en 1996 nos ofrecía otra perspectiva al sueño de llegar a la Luna. Quizás, un poco fuera de lo común, pero de eso se trata, ¿no? Mientras muchos ponían sus esperanzas en caminar sobre la Luna y replicar el hecho de Armstrong, Id Software nos enfrentaba a cientos de enemigos para llenar de plomo en un nivel que, para encuadrar el acto, se titulaba “Lunar Apocalypse”.

To the Moon

Las mejores escenas que tuvieron a la Luna como eje principal de la ambientación, se las lleva Wolfenstein: The New Order. En este videojuego, se cuenta una historia paralela a la que vivimos en la realidad, donde los Nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial y con un poderío indiscutible, desarrollaron armamentos para conquistar el mundo… y la Luna. En una de las misiones más memorables, debemos viajar a la estación Lunar, con puestas de escena increíbles e incluso, la utilización de armas con características adaptadas al contexto.

Por otro lado, la obra que mejor supo reflejar las emociones que nos puede provocar el vertiginoso universo, el sueño de viajar a la Luna y nuestras bajas posibilidades de cumplirlo, fue To the Moon. En este videojuego con un estilo visual demasiado simplificado, se narra la historia de dos científicos que, a través de una máquina, buscan cumplir el último deseo de las personas moribundas. Controlando a uno de ellos, debemos sumergirnos en el mar de pensamientos de un paciente el cual soñó toda su vida con viajar a la Luna. Tendremos que descubrir el origen de esta idea y tratar de cumplirla, de manera ilusoria, para que pueda cumplir su mayor objetivo antes de partir.

Foto de Buzz Aldrin tomada por Neil Armstrong

La llegada de Realidad Virtual ha utilizado los viajes espaciales para sorprendernos con su inmersión, pero no se ha enfocado totalmente en nuestro satélite natural. Los videojuegos, a pesar de sus grandes formas de hacernos vivir las historias, siguen estando en pañales, dejando abiertas las puertas a grandes narraciones a futuro. De hecho, entre la misión Apolo 11 y la instalación de este medio no hay una brecha muy grande. La carrera espacial, pero, sobre todo, tecnológica, entre Estados Unidos y la Unión Soviética ha sido realmente útil para el desarrollo de una gran cantidad de productos los cuales, hoy en día, son cotidianos.

La esperanza. La confianza. El objetivo de querer hacer algo para cambiar la visión del mundo, de la humanidad. La llegada a la Luna fue uno de los mayores hechos que logró nuestra especie. Nos hizo crecer, nos hizo saltar millones de kilómetros en cuanto formas de pensar. Solo necesitamos soñar, ilusionarnos con un objetivo e intentar cumplirlo, y no hay mejor propulsor de la imaginación, de las ideas, fuente de los sueños, transportador de historias, que los videojuegos.

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