Reseña. Reanimal es un viaje al centro de la angustia y lleva dos asientos

El estudio creador de Little Nightmares vuelve con una pesadilla cooperativa en barco: cada sombra es un grito y tu hermano, el único salvavidas.

Tarsier Studios vuelve al terreno que los puso en el mapa con Reanimal, una nueva IP que funciona como evolución espiritual de Little Nightmares. Esta vez nos suben a una barca para recorrer un archipiélago maldito junto a dos hermanos que intentan escapar de algo que no terminamos de entender.

Es un survival horror en tercera persona, pero olvidate de los tiros y los combos: acá el sigilo, la huida y saber quedarse quieto son tus únicas armas.

Las expectativas eran altas y, tras pasarlo de un tirón en cooperativo, te podemos decir que nos encontramos con una obra que brilla con luz propia en la creación de atmósferas. No reinventa la rueda de los puzles ni del terror, pero lo que hace lo hace tan bien que cuesta despegarse del mando.

Reanimal es de esos juegos que se te meten bajo la piel y no te sueltan hasta el último plano.

Un mar de horrores que no te deja pestañear

Desde el primer minuto en la barca te das cuenta de que el verdadero protagonista es el ambiente. La iluminación de cada isla, los encuadres fijos que te obligan a mirar lo que Tarsier quiere y la suciedad que recubre cada rincón construyen una opresión que nunca se afloja. Nos tuvo todo el tiempo con la piel de gallina.

El diseño de sonido es la otra pata de este banquete macabro. El chapoteo del agua, las respiraciones tras una puerta, el chirrido de cadenas; cada efecto está puesto para que no puedas relajar los hombros. La banda sonora aparece solo cuando la tensión está a punto de reventar y siempre acierta.

Mención aparte para las criaturas. Son abominaciones con pieles humanas estiradas, movimientos imposibles y una presencia que incomoda a la distancia. No necesitás combatir para sentir el peligro; con verlas arrastrarse entre las sombras ya te dan ganas de apagar la consola, y ese es el mejor elogio que le podemos hacer a un juego de terror.

Dos hermanos perdidos en un cuento sin palabras

Reanimal narra casi sin diálogos. Los hermanos protagonistas se comunican con gestos y miradas, y sos vos quien llena los huecos con tus propias tripas. La historia se desmenuza en el escenario, en las siluetas de lo que alguna vez ocurrió y en los encuentros con otras almas perdidas.

No esperes un lore servido en bandeja, y justamente ahí está su magia.

A veces la trama se vuelve tan etérea que cuesta conectar del todo con los personajes, que ni siquiera tienen nombre. Pero descubrir la verdad detrás del horror marítimo, interpretar cada símbolo y llegar a un desenlace tan crudo nos dejó un nudo en el estómago. Es una historia que te va a seguir resonando después de los créditos.

Agarrá a tu compañero y no lo sueltes

La gran apuesta de Reanimal es el cooperativo, y después de completarlo entero en pantalla partida local no nos imaginamos otra forma de vivirlo.

Ayudar a tu hermano a subir a una repisa, coordinar quién sostiene la linterna mientras el otro empuja una palanca o simplemente correr juntos de una amenaza te une de una forma que pocos juegos logran. No alcanza la profundidad mecánica de un It Takes Two, pero la sensación de vulnerabilidad compartida vale oro.

Si lo jugás en solitario, la IA que controla al segundo hermano es competente: nunca se queda trabada ni te arruina un puzle. Sin embargo, notamos un detalle que rompe un poco el hechizo: los monstruos suelen ignorar por completo al compañero controlado por la máquina, lo que diluye la tensión en algunos encuentros.

Es un punto menor, pero en un juego que vive del miedo constante se siente.

La pausa como arma, o cuando el ritmo te pide un respiro

Un aspecto de Reanimal que nos llamó la atención es la cadencia de las animaciones. Cada acción, desde abrir una puerta hasta ayudar a escalar a tu compañero, tiene un peso y una lentitud deliberada. En el fragor de una huida esto puede provocar algún que otro manotazo frustrado al mando.

Nosotros entendemos que es parte de la identidad del juego: los protagonistas son chicos frágiles, no atletas, y ese segundo extra de indefensión amplifica el miedo. Aun así, apostamos a que algún jugador impaciente va a renegar.

La aventura dura unas siete horas en cooperativo y no le sobra ni un minuto. Cada zona está interconectada por travesías en la barca sobre un mar negro, y los puzles se renuevan lo justo para nunca aburrir.

Las soluciones suelen estar bien señalizadas con pistas visuales discretas; rara vez te vas a quedar atascado, aunque por momentos te puede resultar demasiado guiado. No hay selector de dificultad, pero los puntos de control son muy generosos, así que el ensayo y error no castiga.

¿Te subís a esta barca o te quedás en la orilla?

Reanimal es un juego que no le va a cerrar a cualquiera. Si esperás acción frenética, loot o una revolución en el género, este no es tu puerto.

Ahora, si sos fanático del horror atmosférico, te criaste con Little Nightmares y tenés a alguien al lado para compartir el viaje, preparate para una de las experiencias más inquietantes del año.

En Solo Jugadores nos dejó agotados, con el corazón en la boca y unas ganas enormes de no volver a subirnos a un bote nunca más. Y eso, en un juego de terror, es un triunfo absoluto.

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En Solo Jugadores hacemos reseñas en español con análisis claros, sin spoilers y una mirada crítica que valora lo mejor de cada videojuego.

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