Analizamos Tales of Kenzera: Zau, el nuevo videojuego de EA Originals que nos invita a experimentar un viaje de duelo y descubrimientos personales.
Desde el anuncio de Tales of Kenzera: Zau por Abubakar Salim en los Game Awards 2023, el videojuego se perfiló como un medio para explorar el proceso del duelo.
Esta experiencia, basada en la vida del propio Salim, marca un impresionante debut para Surgent Studios: la pérdida de su padre, que falleció de cáncer en 2013, impregna cada aspecto del juego, y lo convierte en una travesía personal que ahora compartimos con Zau, el protagonista de esta historia.
El chamán guerrero en una travesía espiritual

En el juego, nos ponemos en la piel de Zau, un joven chamán que, tras la muerte de su padre, se embarca en una conmovedora aventura en el místico reino de Kenzera. Inspirado en mitos bantúes, Kenzera es un mundo vibrante y colorido en 2.5D, animado por la música de Nainita Desai. Zau, en su dolor, hace un pacto con Kalunga, el dios de la muerte, para traer a su padre de vuelta del más allá. Este acuerdo lo lleva a enfrentar a espíritus perdidos y poderosas criaturas en un intento de redimir a su pariente.
La danza de las máscaras
La jugabilidad en Tales of Kenzera: Zau es una fusión de acción y plataformas al estilo metroidvania. Zau utiliza dos máscaras heredadas de su padre, que le otorgan poderes vinculados al sol y la luna: con la máscara de la luna, puede manipular el tiempo y cristalizar enemigos, mientras que la del sol le permite lanzar lanzas ardientes. A medida que Zau avanza, sus habilidades se amplían, permitiéndole congelar agua, disparar lanzas eléctricas y mucho más, todo enmarcado en desafiantes puzles ambientales y combates rítmicos.
Un viaje visual y emocional

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Cada región de Kenzera, desde los frondosos bosques hasta los áridos desiertos y las profundidades de la tierra, está viva con una paleta de colores que refleja belleza y peligro. Los diseños meticulosos de cada área no solo nos deleitan, sino que también reflejan la emocionalidad del juego: la lucha de Zau con su duelo y su crecimiento espiritual.
El desafío del duelo
La estructura de Tales of Kenzera: Zau refleja la naturaleza complicada y no lineal del duelo. Zau recorre caminos llenos de obstáculos y se topa con “callejones sin salida” que hacen de espacios para la reflexión y el descanso, subrayando la importancia del proceso personal en el manejo del duelo. Esto se hace eco de cómo, en la vida real, a menudo debemos atravesar caminos tortuosos y enfrentar repetidos desafíos para, quizás, encontrar la paz.
Explorando la pérdida
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Tales of Kenzera: Zau es más que un juego: es una experiencia transformadora que explora profundamente el duelo, la resiliencia y la esperanza. A través de su hermosa narrativa y jugabilidad desafiante, ofrece una reflexión sobre la pérdida que es tanto personal para su creador como universal para sus jugadores.




