Assassin’s Creed Shadows: Claws of Awaji es una expansión que busca cerrar las historias pendientes del juego base con un enfoque más afinado y mucha más tensión en cada rincón de la nueva y hostil isla.
Tras la monumental aventura que fue Assassin’s Creed Shadows, Ubisoft nos trae Claws of Awaji, el primer gran DLC que continúa la historia y presenta un contenido más enfocado, desafiante y, a la vez, con algunas notorias luces y sombras.
Una isla sombría cargada de secretos y tensión
El principal atractivo de Claws of Awaji es llevarnos a la isla homónima, un territorio montañoso y opresivo donde nada es lo que parece. Desde el primer minuto, la ambientación se destaca: la atmósfera es mucho más sombría que la del juego base, con una sensación constante de hostilidad que se refleja tanto en la climatología cambiante —cada vez más oscura y tormentosa a medida que avanza la trama— como en los propios caminos, plagados de trampas y emboscadas.
La isla está dividida en cuatro territorios bien diferenciados (Sumoto, Eshima Coast, Fukura Bay y Yura), cada uno con su propia personalidad y desafíos. Aunque su tamaño pueda parecer reducido en comparación con otras zonas del juego, el diseño vertical y la densidad de lugares interesantes logran que explorar Awaji sea entretenido y peligroso, y te obliga a estar atento a cada paso. No hay zonas restringidas por nivel, pero el DLC asume que ya tenés un personaje curtido y en el tope de poder para enfrentar los retos sin piedad que propone.
Una búsqueda personal y letal
La trama arranca fuerte: Naoe y Yasuke descubren que Tsuyu, la madre de Naoe, sigue viva y está cautiva en Awaji, pieza clave en la guerra de sombras contra los Templarios. El territorio está controlado por la facción Sanzoku Ippa bajo el mando de Yukari, una villana con aspiraciones propias y tres lugartenientes implacables: un espía, un samurái y una francotiradora shinobi.
El objetivo es claro: liberar a Tsuyu, recuperar una reliquia crucial y desmantelar el dominio de la Sanzoku Ippa eliminando a sus jefes. La libertad a la hora de elegir el orden y la forma de atacar a estos objetivos le da un aire más abierto y estratégico, recordando a las mejores secciones del juego base pero con mejoras perceptibles en la dinámica del “cazador cazado”.
Ahora también sos la presa
Uno de los grandes aciertos de Claws of Awaji es cómo introduce la sensación de peligro constante. Los enemigos no solo te esperan, sino que te buscan activamente: los agentes del espía pueden infiltrarse entre civiles y tenderte emboscadas, el samurái llena los caminos de patrullas y bloqueos, y la shinobi siembra trampas y emboscadas con bombas de humo, venenos y cables.
A medida que eliminás a cada jefe, la isla se vuelve más segura tanto para vos como para sus habitantes, logrando que tus acciones tengan un impacto tangible en la jugabilidad y el mundo. Es una mecánica que revitaliza la experiencia y genera momentos de tensión genuina, sobre todo cuando te ves obligado a pensar dos veces antes de lanzarte a una misión o explorar un nuevo sendero.
Enfrentamientos memorables (y otros no tanto)
Los combates contra los jefes son protagonistas en el DLC, con resultados desiguales. El enfrentamiento contra Nowaki, la francotiradora shinobi, es probablemente el mejor del contenido. Un duelo de sigilo y astucia en un pantano plagado de señuelos y trampas, que homenajea a clásicos enfrentamientos de la saga y exige atención máxima. En cambio, los combates contra el samurái y otros jefes pueden volverse largos y algo tediosos, y te obligan a esquivar y golpear durante varios minutos en batallas que resultan menos inspiradas, especialmente si ya venís del extenso juego base.
Dentro de las novedades, también sorprende el arranque del DLC con una breve pero cuidada sección jugable en 2D, al estilo de un teatro de marionetas, que aporta frescura y homenajea otras entregas de la franquicia.
Una nueva herramienta
Naoe, la gran beneficiada en este DLC, incorpora el bastón bo, una nueva arma que se siente ágil y versátil gracias a sus tres posturas diferentes: alta (para aturdir), media y baja (para barridos). El bo staff no solo añade variedad en los combates, sino que cuenta con su propio árbol de habilidades y combos espectaculares, elevando aún más el arsenal de la protagonista. Además, esta arma queda disponible para todos los jugadores, incluso si no adquieren el DLC, lo que suma un plus de valor.
Por su parte, Yasuke recibe algunos trucos nuevos, como un disparo continuo de fuegos artificiales, pero en líneas generales su papel se siente más secundario que nunca.
Luces y sombras del contenido extra
Más allá de la trama principal, Awaji ofrece numerosas actividades: castillos, templos, cofres escondidos, nuevos desafíos de sumi-e, zonas de kuji-kiri y misiones secundarias. Sin embargo, entre los duelos memorables y las novedades, también hay bastante contenido de relleno, como tareas de seguir personajes, buscar objetos o eliminar lugartenientes de segunda línea.
Aunque el DLC dura unas diez horas (puede estirarse según tu ritmo y lo que decidas explorar), parte de ese tiempo se va en moverte de punta a punta de la isla y farmear niveles para estar a la altura de los desafíos más duros.
¿Vale la pena regresar a Japón con Claws of Awaji?
Si todavía tenés ganas de explorar un Japón feudal más oscuro y exigente, Claws of Awaji es una expansión recomendable, especialmente para quienes quieren cerrar las historias pendientes y disfrutar de un desafío renovado. En Solo Jugadores creemos que, con sus virtudes y defectos, es una excusa ideal para volver a ponerte el manto de shinobi y descubrir una nueva cara de la saga.




