MLB The Show 24 análisis – Un casi home-run

Desde la Argentina, analizamos MLB The Show 24, la entrega anual de la franquicia de simulación de baseball de Sony San Diego.


Soy argentino, nací en Rosario y me encanta el béisbol. Perdón, escribo esa oración y siento que estoy formulando un oxímoron, pero es la declaración de principios más sincera que le puedo ofrecer a las palabras que estoy escribiendo. En un país con una fuerte cultura deportiva, donde es muy difícil que a uno no lo lleven a practicar algún deporte de niño, yo elegí el waterpolo (cosa que sigo haciendo). Pero también, tranquilo en mi casa, elegí convertirme en un consumidor recurrente de las ligas deportivas de Estados Unidos, principalmente de la NBA y la MLB.  

Cuando intento buscar la génesis de ese interés extraño encuentro dos puntas centrales. Por un lado, mi padre, que solía jugar al béisbol en un club que, a principios de los 2000, decidió sacar su diamante para poner varias canchas de futbol. Por el otro, mi afición desmedida por los spokon (los animes deportivos) e historias como Major (de Tatsuya Mitsuda) o Daiya No Ace (de Yuji Terajima) que me marcaron profundamente cuando era adolescente.  

Ahora bien, la razón por la que cuento todo esto, que nos lleva al juego más reciente de SIE San Diego Studio, es que los videojuegos de béisbol siempre fueron para mí un instrumento conector entre todas esas pasiones, una cosa que me dejaba entender algo de todo lo que me contaba mi papá y crearme mis propias películas internas después de ver anime. Todas sensaciones que recuerdo con nostalgia y que, por suerte, me volvieron un poco con MLB The Show 24.  

Un bat para cada jugador 


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En líneas generales, la experiencia propuesta por MLB The Show 24 es totalmente continuista en relación con su contraparte del 2023 (lo cual no es necesariamente malo): estamos ante un videojuego con un alto grado de adaptabilidad, que puede ser un arcade amigable e intuitivo o un simulador total para los más fanáticos del deporte. Lo mismo con la dificultad, el espectro de opciones es bastante amplio y puede configurarse a gusto en cada uno de los apartados jugables (bateo, pitcheo, fildeo, etc).  


Respecto a los modos de juego, el título sostiene las mismas opciones de los últimos años: 
 

  • Road To The Show: te permite crear un jugador y, desde la Doble A, llevarlo hasta las grandes ligas. Es mi modo preferido y creo que, en relación a modos de juego similares en otros títulos deportivos (EA Sports FC 24, NBA 2K24), no está tan atravesado por las microtransacciones. Comprar cierto equipamiento o insignia puede ayudarte a ser mejor al principio, pero desde ahí, la forma de que tu jugador mejore es seguir jugando.  
  • Diamond Dynasty: el “FUT” de MLB The Show, un modo que te permite armar tu equipo de béisbol soñado con un sistema de cartas. Tristemente, como ocurre en el videojuego de EA Sports o en el modo “MyTeam” de los NBA 2K, las microtransacciones son la ley y llega un punto donde competir se vuelve imposible sin pasar por caja.  
  • Franchise: el modo “Liga Master” de toda la vida, tenés que elegir un equipo y tomar el rol de GM, lo cual te lleva a tener que tomar todo tipo de decisiones del orden de lo deportivo y lo dirigencial; y desde luego, jugar los 162 encuentros de la temporada (sí, son muchísimos).  
  • March to October: una versión reducida del modo de juego anterior, la cantidad de partidos para llegar a los playoffs se reduce drásticamente y hay muchísimas menos cosas para hacer por fuera de lo estrictamente deportivo.  

Asimismo, volvemos a contar con la adición estrella de la temporada pasada: The Negro League, un modo de juego narrativo que busca homenajear a varios de los ídolos absolutos de la historia del Béisbol. En esta segunda temporada, que sigue siendo narrada por el presidente del Negro League Museum, Bob Kendrick, podremos experimentar las historias de Josh Gibson, Henry “Hank” Aaron, Buck Leonard y Toni Stone (¡una mujer!).  

Pequeños pasos hacia adelante 


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En cuanto a novedades, MLB The Show 24 arrastra el mismo problema que viene desde hace unos años dentro de la franquicia: San Diego no puede hacer un salto importante hasta no soltar la generación anterior. A esta altura del partido, que tengan que existir versiones jugables de PS4 y Xbox One termina siendo un lastre para construir algo realmente novedoso. 

Con todo, el título hace sus pequeños aportes para diferenciarse en lo jugable de la entrega pasada. Lo más obvio es la posibilidad de crear una jugadora mujer en el modo Road to the Show y la inclusión de las nuevas reglas que la MLB introdujo a la liga el año pasado y que no estuvieron presentes en The Show 23 (un cronometro para los pitchers, limites en los cambios defensivos y bases más grandes).  

Del mismo modo, existen algunos agregados en defensa, como la mecánica “Impact Play”, que busca construir momentos espectaculares al transformar algunas jugadas en quick time events en cámara lenta. Además, también se bajó ligeramente la efectividad de los outfielders, por lo que ahora es posible que se pueda fallar al intentar atrapar lo que el año pasado era un out seguro.  

Un golpe sólido que no llega a las gradas  


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Aunque el balance del juego es positivo, volveré a enfatizar lo dicho anteriormente: el salto de calidad en la franquicia llegará cuando San Diego suelte la generación pasada. Dicho eso, desde mi perspectiva, es una decisión que debería ir acompañada de otro cambio radical: la llegada de la franquicia a PC, lo cual permitiría ampliar su público aún más. Por fuera de eso, la realidad es que es difícil hacer criticas demasiado profundas, no sé si existe, entre las otras ofertas deportivas, un simulador que sea mejor que MLB The Show 24

Escrito por

Licenciado en Comunicación social. Realizador audiovisual. Yendo y viniendo entre el cine y los videojuegos.

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