Un descenso oculto, una tumba andante, una Caballera del Crisol y un dragón esperan donde nacen las raíces del Terrárbol.
Las Profundidades de Profundraíz (Deeproot Depths) son la región más profunda de Elden Ring, una enorme caverna bajo la Meseta Altus donde nacen las raíces del Terrárbol, a la que se llega por dos rutas secretas que te dejan en una ciudad en ruinas medio anegada.
La mayoría llega casi por accidente, por un ataúd o por una pared oculta, y luego vaga por los acantilados sin mapa mientras hormigas gigantes, basiliscos y un mausoleo andante los persiguen. En esta guía de las Profundidades de Profundraíz te explicamos las dos formas de entrar, una ruta que pasa por todos los sitios de gracia, cómo derribar el mausoleo y vencer a los jefes opcionales, y qué preparar antes de enfrentar al dragón del final.
Cómo llegar a las Profundidades de Profundraíz

La región tiene dos entradas y ambas son fáciles de pasar por alto, así que conviene saber cuál se ajusta a tu avance. La más sencilla empieza en el Acueducto de Siofra: derrota al dúo de Gárgolas Valientes, descansa en el ataúd que hay detrás de ellas y despertarás frente al sitio de gracia Cresta de la Gran Cascada, con tu montura disponible durante todo el descenso.
La segunda ruta pasa por los Terrenos de evasión subterráneos y solo se abre cuando Mohg, el Aojo ha muerto, porque detrás de su cofre de recompensa aparece un pasaje oculto.
Sigue ese pasaje hasta el sitio de gracia Prohibición de la llama frenética, rueda contra la pared del sureste para revelar un pasadizo con un cofre y luego rueda contra la pared que está detrás de ese cofre para llegar al sitio de gracia Acantilados frente a las raíces. Esta entrada te deja en un terreno elevado al que ninguna otra ruta llega.
Guía de las Profundidades de Profundraíz: la ruta desde la Cresta de la Gran Cascada

La caverna tiene seis sitios de gracia: Cresta de la Gran Cascada, Profundidades de Profundraíz, La Ciudad Eterna sin Nombre, Al otro lado de las raíces, Acantilados frente a las raíces y Trono del Príncipe de la Muerte.
Avanza hacia el oeste desde el primero, donde un Avatar del Terrárbol te ataca casi de inmediato y suelta el Báculo del avatar, y un escarabajo de lágrima cercano te da la Ceniza de guerra: Tierra Dorada. Al cruzar las raíces hacia el oeste llegas a una cueva llena de hormigas gigantes, y en su extremo está el encantamiento Estrellas de Elden.
De vuelta en las raíces, el sitio de gracia Profundidades de Profundraíz queda un poco más al oeste, junto a una Anciana Lectora de Dedos. Al norte, unas ruinas llenas de basiliscos conducen a otras más grandes con un mirador que guarda el Mapa: Profundidades de Profundraíz, así que recógelo antes de seguir explorando, ya que sin él los acantilados son difíciles de leer.
Desde ahí, ve hacia el suroeste hasta el sitio de gracia La Ciudad Eterna sin Nombre, donde las ruinas inundadas al oeste están sembradas de cadáveres con runas y materiales de mejora, y el borde occidental de la cascada tiene un segundo ataúd que te lleva al Río Ainsel principal.
Cómo derribar el Mausoleo Errante y vencer a Siluria, la Caballera del Crisol

El Mausoleo Errante merodea por el norte de la caverna, y mientras siga en pie, caballeros y soldados del mausoleo patrullan casi toda esa mitad de la región, lo que convierte cada cruce en una pelea. No tiene punto débil en las patas, así que sube por las raíces desde el noreste, salta entre ellas hasta llegar a la cima y destruye unos cuantos depósitos de cráneos alrededor del edificio, porque toda la estructura se derrumba con solo un puñado.
Siluria, la Caballera del Crisol, protege un árbol hueco en el alto acantilado del oeste, y aunque es opcional, su lanza Árbol de Siluria y el cofre al pie del tronco, que guarda el conjunto de Armadura de árbol del Crisol, hacen que valga la pena el desvío.
Su pisotón ignora los escudos y lo mejor es saltarlo, mientras que a media vida le brotan alas doradas y suma un ataque de cornada que no se puede bloquear, así que rueda a través de él en lugar de cubrirte. La forma fácil es subir por el manantial espiritual desde el agua, caer a su izquierda, agacharte de inmediato y colarte a su espalda para empezar a aplicar Niebla de veneno.
Los Campeones de Fia y el Lichdragón Fortissax

El camino hacia el Trono del Príncipe de la Muerte termina en una sala de jefe, y la primera pelea allí no es contra un solo enemigo sino contra los Campeones de Fia, tres oleadas de fantasmas construidos a partir de los personajes de otros jugadores, a los que se suman a mitad del combate Rogier, el Hechicero y Lionel, el Corazón de León.
Al vencerlos obtienes la Niebla de Fia y se activa el último sitio de gracia, y al entregarle la Marca de la maldición de la muerte a Fia, Compañera de Estertores, se abre la pelea con el Lichdragón Fortissax dentro de su misión.
El dragón es el combate más duro de la zona y llena la arena de rayos, así que prepárate para el daño de Rayo con Hígado seco antirrayos o un talismán que reduzca el daño de rayo, y lleva Bolos rejuvenecedores para la Infección de muerte de sus nubes negras, que unas chispas doradas alrededor de su cuerpo anuncian.
Su cabeza recibe el doble de daño, así que quédate junto a sus patas delanteras y su cabeza, rueda en el instante en que un anillo de rayo rojo se desprenda de ti y espera dos lanzas de rayo y un giro de guja en picada cuando baje al 60 % de vida. La recompensa son 90.000 runas y el Recuerdo del Lichedragón.
Los objetos que vale la pena llevarse en las Profundidades de Profundraíz

Además de los jefes, la región está repleta de materiales de mejora, y estas son las piezas que justifican el desvío:
- Lirio fantasmal [4] a [7]: repartidos desde las primeras raíces hasta la base del árbol de Siluria.
- Piedra de herrería [4], [6] y Piedra sombría de herrería [6], [7]: en las ruinas inundadas, en los tejados altos y en una cornisa a la que te dejas caer desde arriba de una cueva de Oso rúnico.
- Quiste del Príncipe de la Muerte: en la cueva detrás de la cascada oriental, vigilada por un Oso rúnico.
- Cenizas de soldado del mausoleo: apoyadas contra un tocón petrificado al este del mausoleo.
- Báculo del Príncipe de la Muerte: en una azotea cerca del sitio de gracia Al otro lado de las raíces.
- Llave de la espada de piedra: en un edificio al que se llega por un manantial espiritual, al suroeste del mausoleo.
- Abanico de dagas: en la cueva del Oso rúnico al sur del mausoleo, donde el Algodón suave mantiene dormido al oso.
- Runa de numen: la sueltan las hormigas gigantes de miel cerca de los Acantilados frente a las raíces.
- Hierba besada por el rocío y Ciempiés dorado: se recolectan aquí y son la base de los Bolos rejuvenecedores.
En Solo Jugadores también cubrimos las peleas que coronan esta región, el Lichdragón Fortissax y Siluria, la Caballera del Crisol, junto con la prueba de tres oleadas que abre el camino al dragón en nuestra guía de los Campeones de Fia, y las profundidades vecinas del Río Ainsel y el Río Siofra para cuando quieras seguir cavando.




