Mirror’s Edge – Reseña

Si bien en la actualidad Electronic Arts viene metiendo la pata con sus lanzamientos, hace algunos años, era una de las compañías que mejores experiencias single player ofrecía: Dead Space, Dragon Age, Mass Effect, y otros.

Hoy quisiera que nos olvidemos del actual accionar de Electronic Arts. Volvamos el tiempo atrás y hagamos culto a una de sus mejores obras: Mirror’s Edge. ¿Lo jugaste? Si la respuesta es no, en esta reseña te doy motivos para que lo hagas en seguida.

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Corrupción, moneda corriente en la ciudad de Glass

Mirror’s Edge es un videojuego de acción, puzzles y plataformas en primera persona desarrollado por el galardonado estudio DICE. Su lanzamiento se concretó en el año 2009, trayendo a la industria un concepto jugable que hasta el momento, no se había profundizado.

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El videojuego nos lleva a una distopía, donde un gobierno totalitario reprime opiniones mediante la monopolización de medios de comunicación y el uso de la violencia sobre los ciudadanos que se revelen. Ante tal situación, surge un grupo de “runners” conformado por personas que se mueven por la peligrosa ciudad, haciendo uso del parkour.

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Con los runners, a los ciudadanos no les queda más remedio que comunicarse mediante estos individuos, los cuales reparten mensajes a través de la ciudad, eludiendo toda fuerza policial. Allí es donde el jugador se gana un puesto en esta historia, poniéndose en los zapatos de Faith, una habilidosa runner.

El parkour es divertido, pero supone llevarnos a situaciones límite

El argumento de Mirror’s Edge pondrá a nuestra protagonista en situaciones límites desde un principio, sumergiéndonos en una historia con buenos giros argumentales y momentos desafiantes. Pero, a pesar de esto, no logra ser lo más destacable del conjunto, de hecho, la trama está allí para introducir otro apartado mucho más relevante. El hecho de formar parte del grupo de runners de la ciudad permite que Mirror’s Edge saque a la luz un concepto que resaltará ante todos los FPS de turno.

Y es que, jugablemente es donde este juego brilla. Somos una runner, una persona que hace uso constante del parkour para expresarse en ciudad que encinta las bocas del que quiera opinar. Así nace y crece una jugabilidad que es magnífica.

La capacidad de movimiento de Faith es simplemente, fascinante. Podemos caminar, correr, saltar, rodar, deslizarnos, pero sobre todas las cosas, escalar, correr por las paredes, y hacer uso de cualquier elemento que se nos presente para salir de un apuro. Los tejados serán nuestras calles y la presión policial nuestro combustible.

Los tejados serán nuestras calles

La sensación de libertad que transmite Mirror’s Edge no se iguala con ningún videojuego, ni siquiera la precuela que llegaría más adelante: Mirror’s Edge: Catalyst (2016). El estilo plataformero del juego hará que pensemos por un momento cual de todos los caminos presentes es el adecuado para continuar con la narrativa. Siempre hay un camino mejor que el otro, pero sea cual sea tu decisión, todo vale.

El combate cuerpo a cuerpo se puede complementar con el parkour

En ocasiones, la policía nos estará pisando los talones. La habilidad de los enemigos es claramente inferior a la de Faith, por lo cual, siempre estaríamos en ventaja. La única forma de salir a salvo de estas situaciones es dominar el control de nuestra protagonista. A partir de allí, el combate cuerpo a cuerpo se puede complementar con movimientos libres de parkour, realizando una voltereta que despiste al enemigo y concluyendo con un noqueo a sus espaldas. Las opciones son variadas y surgen de manera casi natural, la jugabilidad de Mirror’s Edge parece no tener fronteras en este sentido.

Por otro lado, también se nos ofrece un camino más fácil: robarle el arma al enemigo -puede ser un fusil de asalto, pistola, escopeta o fusil de francotirador- y usarla a nuestro favor. Quizás el punto menos trabajado del videojuego, donde el abanico de posibilidades se reduce a pegar un par de tiros a lo que se mueva, si el enemigo estaba dentro de la mira, tenemos vía libre.

El diseño de escenarios y el sonido son los principales aliados de la mecánica de parkour

El parkour se lleva la victoria en este juego. El libre movimiento y la posibilidad de trazar nuestros caminos en los tejados de la ciudad nos regala una experiencia única. Pero hay algo que potencia esta mecánica, y es el diseño artístico aplicado a cada escenario.

La ciudad se creó con un diseño minimalista. El mundo lo vemos teñido de blanco, reflejante de aquellos sentimientos apagados. En ocasiones podremos ver algunas “pinceladas” de verde, azul, amarillo o rojo, este último para resaltar el camino más rápido para avanzar en la historia. Pero el blanco, la misma nada, es lo que predomina. Es lo que hay, una ciudad sin vida.

El acompañamiento musical es lo suficientemente bueno como para disfrutar nuestras carreras en los tejados, pero hay que destacar la calidad de sonido ambiental que nos rodea de distintas formas, dependiendo el ambiente que estemos pisando. En las afueras, las aves, los policías y la brisa será lo más oído. Dentro de las instalaciones, el sonido se oprime hasta darnos una sensación de encierro, con un silencio atenuante y un eco que acompañará nuestros pasos. Pero el sonido que más nos marcará será el de nuestra protagonista: su respiración cambiará con cada ritmo y los pasos que demos se escucharán como si realmente estemos allí, en ese mundo, siendo la resistencia.

Los puntos más flojos de Mirror’s Edge son la duración (alrededor de siete horas) y la rejugabilidad. El juego cuenta con un modo extra donde la principal premisa es recorrer un escenario en el menor tiempo posible, pero son fragmentos de la misma campaña, algo que puede aburrir instantáneamente a cualquier jugador.

Valoración
4.5/5

Mirror’s Edge es un videojuego que hasta el día de hoy, sigue siendo algo completamente original dentro del mundo de los FPS. Una obra con una historia interesante y una serie de mecánicas jugables las cuales complementadas con la imagen y el sonido, transmiten sensaciones únicas de libertad y adrenalina.

Algo positivo a destacar: las mecánicas de parkour en primera persona rompen los moldes dentro de los juegos FPS.

Algo negativo a destacar: su duración y opciones de rejugabilidad.

Duración: alrededor de siete horas.

Modo en línea: No.

¿Debo jugar los anteriores? No, es el primer juego, incluso podrás iniciarte en Catalyst (2016) antes de jugar esta entrega.

Disponibilidad: Playstation 3, XBOX 360 y PC.

Plataforma de reseña: Playstation 3.

1 comentario

  1. Como experiencia está muy bueno, es algo diferente y divertido, por mas que la historia mucho no me haya gustado me sigue pareciendo un juegazo!

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