Indiana Jones and the Great Circle es una aventura que respeta y potencia el legado del arqueólogo más icónico del cine.
Desde que Indiana Jones and the Great Circle fue anunciado, la comunidad gamer —y especialmente quienes crecimos con el personaje— nos debatíamos entre la emoción y el temor a otra decepción. Sin embargo, MachineGames logró lo que parecía imposible: no solo revitalizar la franquicia, sino crear una experiencia tan inmersiva y fiel que te hace sentir parte de una nueva “película jugable” de Indiana Jones.
Un homenaje vivo a la esencia de Indiana Jones
Lo primero que salta a la vista (y al oído) en The Great Circle es el nivel de respeto y amor por el material original. Troy Baker toma lo mejor de Indy —con la imagen de un joven Harrison Ford, pero su propia interpretación vocal— y, lejos de quedarse en un simple homenaje, se apropia del personaje con carisma y matices. El villano Emmerich Voss (Marios Gavrilis) y la periodista Gina Lombardi (Alessandra Mastronardi) completan un elenco de voces donde cada uno aporta personalidad, humor y hasta ese toque camp tan propio de la saga.
La historia se ubica en 1937, entre Raiders of the Lost Ark y The Last Crusade, y arranca con un robo en Marshall College que dispara una carrera contra los nazis para desentrañar el misterio del “Gran Círculo”. El guion se luce con diálogos ágiles, giros y hasta momentos introspectivos a lo Nathan Drake, pero siempre con ese pulso clásico de aventura. Las cinemáticas, que suman unas cuatro horas, podrían pasar por escenas inéditas de los films originales gracias al nivel de detalle en animaciones y expresiones faciales.
Recorrer el mundo, sentir la aventura
La propuesta jugable de Indiana Jones and the Great Circle es un festival de paisajes y arquitecturas: desde la verticalidad y los secretos de la Ciudad del Vaticano, pasando por los desiertos de Guiza, la selva de Sukhothai y hasta montañas nevadas enigmáticas. Cada entorno está recreado con un nivel de detalle que no solo homenajea los escenarios clásicos, sino que invita a la exploración constante. El estilo artístico, los efectos de luz, las partículas y la vegetación contribuyen a una inmersión total, reforzada por un rendimiento estable a 60 fps —al menos en Xbox Series X— y un ray tracing que realza la silueta y los movimientos de Indy en cada escena.
Lo más destacable es cómo el diseño de niveles sorprende: lo que parece un clásico “paseo guiado” se transforma en áreas abiertas, verticales, llenas de secretos y misiones secundarias tan trabajadas como la principal. El Vaticano, por ejemplo, puede llevarte más de 10 horas si te dedicás a descubrirlo todo, y cada bioma esconde misterios, reliquias, relatos y desafíos que invitan a perderte en la exploración.
El látigo, la improvisación y el arte del sigilo

Fiel al espíritu del personaje, el juego te pone en primera persona y te exige pensar como un verdadero arqueólogo: la clave es improvisar, usar el entorno y evitar el enfrentamiento directo siempre que sea posible. El látigo es una extensión del propio Indy, útil para trepar, balancearse, resolver puzzles y, claro, para desarmar enemigos. El arsenal improvisado va desde botellas y palas hasta guitarras y brooms, todos objetos que se rompen tras algunos golpes, obligándote a pensar cada movimiento y a moverte con astucia.
El sigilo es la opción recomendada: podés agacharte, usar disfraces, esconder cuerpos y utilizar el entorno para evitar ser detectado. En cuanto te descubren, el combate cuerpo a cuerpo entra en juego; simple pero efectivo, con opciones para golpear, bloquear, esquivar y realizar parries, pero siempre condicionado por una barra de resistencia que te obliga a no abusar del enfrentamiento físico. Si te lanzás a los tiros, lo más probable es que termines muerto de un solo disparo, ya que la munición escasea y recargar es un proceso lento y riesgoso.
La IA de los enemigos alterna entre momentos de desafío y otros donde puede pecar de torpeza, recordando por momentos el espíritu de los Nazis en las películas, más que un intento de realismo extremo. Esto puede romper la inmersión en ciertas situaciones (como ver a tu compañera Gina pasar inadvertida frente a los guardias), pero se entiende como parte del tono elegido.
Puzzles, progresión y la satisfacción de descubrir
Los acertijos y puzzles son otro pilar de la experiencia. Se integran de manera natural en la narrativa, bloqueando el acceso a reliquias o tumbas y exigiendo prestar atención tanto al entorno como a las notas y pistas repartidas en el diario de Indy. El nivel de dificultad es ajustable, y siempre hay opciones de ayuda, ya sea en la forma de consejos o la intervención (a veces impaciente) de Gina.
La progresión del personaje se basa en encontrar libros y completar tareas para desbloquear y mejorar habilidades mediante puntos de aventura. Estas mejoras van desde aumentar la salud o la stamina hasta perks como el “Lucky Hat”, que te da una segunda oportunidad si caés en combate. La libertad para explorar y la integración de misiones secundarias potencian la duración del juego, que puede variar enormemente según tu afán de descubridor.
Un apartado audiovisual de lujo

La música, compuesta por Gordy Haab, captura el alma de John Williams y le da a cada escena un aire épico, emotivo y perfectamente integrado. Los efectos de sonido, desde el chasquido del látigo hasta los ecos en las tumbas, suman a la atmósfera de película. El doblaje en varios idiomas, incluyendo un trabajo destacado de Troy Baker en inglés y figuras reconocidas en español latino y de España, garantiza que el nivel de producción esté a la altura de las expectativas.
En lo visual, el juego puede no ser el “showcase” definitivo de nueva generación, pero se luce en lo que importa: animaciones, iluminación, estabilidad y detalle. Nada desentona y todo contribuye a esa sensación de estar viviendo una nueva entrega cinematográfica.
Indy está más vivo que nunca. Y eso es mucho decir
Indiana Jones and the Great Circle no solo es el mejor título de la franquicia desde los clásicos del cine, sino que se erige como uno de los mejores y más inmersivos juegos de aventura de los últimos años. MachineGames logra un equilibrio magistral entre homenaje, innovación y diversión, entregando una experiencia que hace justicia al personaje y supera todo lo que se podría imaginar de un juego de Indiana Jones en primera persona.



