
Fecha original del artículo: 08/05/2018
Hace poco más de una semana, recibíamos para móviles el esperadísimo RPG de Harry Potter. Con un fuerte impulso, la mayor parte de aficionados se lo descargo en su smartphone, esperando disfrutar de una historia relativamente nueva, pasear por Hogwarts, crear pociones, participar de duelos, y básicamente, hacer de nuestro sueño una cercana realidad, a través de un videojuego. Lamentablemente, para nada fue así.
Desde el lanzamiento de su primera película y seguido de un gran éxito mundial, Harry Potter ha recibido una extensa variedad de videojuegos para todo tipo de plataformas. La cruda verdad, es que casi ninguno de ellos ha gozado de críticas resaltables a comparación de las películas, pero al menos, podíamos asegurar que conformaban una grata experiencia, pudiendo interactuar con el mundo mágico de Rowling de una forma distinta, a través del control de Harry Potter, realizando hechizos y avanzando en la atrapante trama. Como dato curioso, el juego mejor puntuado basado en la historia de Harry Potter es “LEGO Harry Potter 1-4 años” y esto… sinceramente, solo puede llevar al cuestionante ¿Para cuándo un juego «serio» de Harry Potter?

Es muy sabido que las películas basadas en videojuegos siempre terminan teniendo algún “pero” y cavando su propia tumba. Pero si invertimos la cuestión, los videojuegos, basados en películas, son otra cosa. Llevar a la interacción más cercana que actualmente se puede tener entre una historia y un espectador, hacen que los videojuegos sean una gran posibilidad de dar grandes acercamientos a las obras y en varias ocasiones, hasta diversos puntos de vista, que en la cinematografía no podrían haber sido desarrollados. Encontramos grandes ejemplos en juegos como Ratchet and Clank (galardonado título basado en la película -basada en el juego- la cual fue nefasta), Shadow of Mordor, Golden Eye 007, Scarface, The Warriors, Indiana Jones, Star Wars, etc. El caso de Harry Potter se acerca más a una Utopía que una realidad.
Está de más decirlo, pero la obra maestra de J.K Rowling es una de las sagas que mejor desarrollo tiene en la historia del cine y la literatura. A lo largo de cada cinta o libro, se nota como la personalidad de cada personaje se va acentuando cada vez más y sus habilidades van sacando brillo gracias a la experiencia por desafortunadas aventuras. El último capítulo de la franquicia deja notar el punto más álgido de cada protagonista en esta compleja historia, todo lo que ha vivido en sus últimos años logra completar una personalidad, que ha ido creándose progresivamente. ¿Por qué menciono esto? Porque en los videojuegos, el progreso y la experiencia es una de las cosas más importantes que existen.

Harry Potter: Hogwarts Mystery es un RPG que arribó en plataformas móviles el pasado 25 de abril. Un RPG, donde creábamos nuestro personaje y cumplíamos nuestro sueño, al menos, de la forma más cercana posible: ser un alumno de Hogwarts.
Al principio, el videojuego parece ir por el buen camino. Apenas terminamos de crear a nuestro personaje, se nos introduce en el Callejón Diagon, donde realizaremos ciertas misiones introductorias. Dentro de estas, conoceremos a Rowan, un tímido niño, quien pasará a ser nuestro mejor aliado y, por otro lado, obtendremos nuestra varita interactuando con el mismísimo Ollivander.

Seguido de esto, pasamos a la elección de Casas, con el Sombrero Seleccionador. Acá tendremos la presencia de grandes figuras, como McGonagall, Dumbledore, Snape, etc. Todo sigue bien y se enriquece con la apertura del principal punto narrativo: somos el hermano de un niño desaparecido en Hogwarts, quien está detrás de varias especulaciones y en ocasiones, es motivo para burlas.
La introducción al bello mundo de Hogwarts es gratificante. El apartado artístico es llamativo y hasta caricaturesco, brindando cierta personalidad al videojuego. Todo está decorado de forma tal que cualquier seguidor de las películas, pueda reconocer los lugares al instante y si bien, no es un RPG complejo en el que podemos movernos libremente y realizar acciones cuando se nos ocurra, los personajes obtienen una aceptable cantidad de animaciones, algo que se agradece ya que todo avanza mediante la elección de decisiones.

La jugabilidad es simple. Puedo decir que en las conversaciones, hasta cierto punto, nosotros llevamos las riendas, pero no podría asegurar la verdadera repercusión de las decisiones en el argumento.
El movimiento de nuestro personaje está realmente limitado, solo podremos mover la cámara de manera horizontal, seleccionado los sectores que queramos visitar. Al principio, los lugares desbloqueados son pocos, tendremos más disponibles a medida que avancemos en la historia, o pasemos de año en nuestra cursada.

Sobre las misiones, no hay gran variedad, al menos en las primeras horas. En las más elaboradas, donde asistimos a clase para aprender a realizar una poción, un hechizo u otra cosa, el sistema propone el “aprendizaje” de nuestro protagonista, pulsando elementos resaltados con azul en la pantalla y finalizando con un test. Este último puede consistir en una pregunta sobre el tema brindado o deslizando el dedo por la pantalla, creando una suerte de varita para realizar los encantos.
La única misión que cambió un poco las normas, fue la que tenía como objetivo ganarle a Rowan en las Gobstones. Para esto, debíamos intentar distraerlo, haciéndole preguntas sobre temas que capten su atención y desconcentren su jugada. Lo negativo de esta actividad, fue que había opciones que no necesariamente debían ser las correctas, pero sí, lo eran, mareando de cierta forma al jugador.

Siguiendo así, el juego parecía ir por un buen camino, o al menos, era decente. Cada vez que se finalizaba una actividad, el juego nos recompensaba con experiencia en algunas de nuestras cualidades, así como dinero in-game u otros tipos de desbloqueos. Completando cierta cantidad de misiones, pasaríamos al siguiente año de nuestra cursada, pero no pude llegar tan lejos, y ahora te cuento el por qué.
Todo lo que mencioné hasta el momento, se tira por la borda cuando toma protagonismo un medidor que se encuentra en la esquina superior derecha de la pantalla, el cual se va agotando cuando en las misiones de la historia, realizamos cualquier tipo de acción. A partir de ahora, esta diabólica implementación, pasará a llamarse «energía»
Cualquier paso que demos en la misión, consume energía: mirar a nuestro compañero, prestar atención en clase, estudiar, consultar, etc. ¿En que concluye esto? Que el medidor se agota y debemos esperar unos minutos para seguir jugando o sacar la billetera.

Si optamos por la espera, te puedo asegurar, que vas a estar un inesperado tiempo para completar una simple misión, ya que la energía que se recompone no alcanza para finalizar la misma. En el caso que queramos pasar por caja, se nos cobran decenas de dólares para llenar la energía, y en muchos casos, puede suceder que no alcance para finalizar la actividad o directamente, solo sirva para terminar esa misma, dejando abierta la posibilidad de volver a pagar en la siguiente misión.
Pero la energía no es la única aberración en este juego. También encontramos insultantes penalizaciones en cada Game Over. Cada vez que le pifiemos a alguna consigna en la misión, esta queda bloqueada temporalmente, teniendo que esperar entre una y catorce horas para volver a intentarlo. Yo tuve el desafortunado caso que se me resbalo el dedo al intentar replicar un hechizo con mi “varita” y tuve que volver a intentarlo al siguiente día. ¿Estas apurado? ¡Paga!

Con unas pocas horas de juego, Harry Potter: Hogwarts Mystery se define como un juego que se mueve al ritmo de las microtransacciones. Es un “pagar para jugar” pero de la peor manera posible. Cada misión exige decenas de dólares invertidos y si las fallas, decenas de dólares más.

Lo que hicieron con este juego es un completo asco. Enamorar a una comunidad tan sólida como la de Harry Potter, prometiendo el juego que tanto esperan, para terminar cobrándoles casi todo de manera descarada. Es un abuso hacia los sentimientos que los más acérrimos sienten por la saga. Se aprovechan de su amor hacia el universo del mago para exprimirles la billetera y encima, sin ningún tipo de límite.
Los juegos para smartphones gratuitos, siempre se la cobran por algún lugar. Hemos recibido casos como Star Wars: Galaxy of Heroes, donde las microtransacciones juegan un papel relativamente importante, pero no fundamental. Hay muchos modelos de negocios que podrían haber imitado. Hasta podrían haber sacado el juego con un precio que ronde los 15 dólares, logrando ventas aseguradas, un juego sin limitaciones y hasta quizás, quien sabe, la inspiración de otros grandes estudios para realizar un RPG en plataformas más potentes. Harry Potter: Hogwarts Mystery concluye en una mancha a la franquicia del Mago en el terreno de los videojuegos.
¿Cuándo llegará el juego definitivo de nuestro mago preferido? Ahora mismo, no se sabe con exactitud. Podríamos cruzar los dedos con Rocksteady, desarrolladora detrás de Batman Arkham, la cual, es el único gran estudio que posee los derechos de varias franquicias de Warner Bros. Lo que nos aleja de esta posibilidad, es que se decanten por el universo de DC, antes que el de Harry Potter.
¿La esperanza se encuentra detrás de un triste bloque de LEGO?

- Algo positivo a destacar: La campaña parecía interesante. Era el RPG que todos queríamos.
- Algo negativo a destacar: No pasa una hora y ya te cobran para jugar.
- Horas de juego: Indefinido.
- Disponibilidad: iOS y Android.
- Plataforma de reseña: Android.
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