Expresando en blanco y negro: L.A. Noire homenajea al Film Noir en cada secuencia

A finales de abril decidí comenzar un videojuego que tenía guardado en el backlog: L.A. Noire, una gema de Rockstar Games y Team Bondi.

El videojuego nos pone en la piel de Cole Phelps, un detective del Departamento de Policía de Los Ángeles en pleno apogeo de la Edad Dorada de Hollywood, durante la posguerra. Una época con mucha corrupción, creciente tráfico de drogas y enorme cantidad de homicidios (y femicidios, término que hoy en día comprendemos).

Con Cole Phelps buscamos ascender en nuestro trabajo: comenzamos persiguiendo a ladrones de poca monta y cuando queremos acordar, estamos investigando asesinatos que nos sacan el apetito, sobre todo por la falta de censura del videojuego.

L.A. Noire lleva ese nombre por el amor de los hermanos Houser hacia el cine, por supuesto. Pero también porque la historia de este videojuego evoca al Cine Negro en cada secuencia cinemática, pero también jugable.

En el caso de los personajes masculinos, por ejemplo, nuestro protagonista es un excelente retrato del Weak Guy. Cole Phelps luchó en la Segunda Guerra Mundial, presentando flashbacks en más de un momento tenso. Es un hombre elegante, siempre se viste con saco, corbata, sombrero. No le teme a nada: pero tampoco es un tiro al aire. Cuando el peligro acecha, lo mejor es fumarse un cigarrillo, tomarse un tiempo (o una petaca de whisky) y dejar que la soledad haga entrar las ideas más sensatas.

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Por el lado de los personajes femeninos, está muy bien retratada la mujer fatal o Femme Fatal. Se visten con vestidos largos, están maquilladas con rimmel y labial rojo. Sus miradas son seductoras, pero nunca serán señal de que es el amor lo que buscan, puesto que también pueden estar esperando el momento justo para desatar un asesinato. El jugador, en este caso con Cole Phelps, deberá interrogar a una gran cantidad de personajes que van desde hombres hasta mujeres. Y muchas de ellas, con los rasgos de una mujer fatal, ícono del Cine Negro.

La Noire con filtro en blanco y negro

Sin embargo, lo mejor de L.A. Noire está en el uso de la iluminación. Porque si estudiamos los escenarios de cualquier videojuego nos daremos cuenta que los diseñadores pusieron los objetos en un determinado lugar buscando nuestra atención. En una calle, podemos saber a donde dirigirnos porque los carteles de los negocios tienen flechas o nos invitan indirectamente a girar en una esquina con luces de colores fluorescentes.

Asimismo, si necesitamos escapar, por ejemplo, siempre nos encontraremos con un objeto como una escalera que probablemente esté pintada de color rojo e iluminada con un foco. Son guías visuales para que podamos hilar la narrativa con la jugabilidad, sin cortes, sin pausas, sin distracciones y con total naturalidad.

La Noire con filtro en blanco y negro

Es obvio que, como videojuego, L.A. Noire cumple con la norma de la guía visual. Pero tiene una característica única: evoca al Cine Negro en cada secuencia. Solo debemos activar el filtro en blanco y negro para observar el homenaje de Rockstar Games a este hermoso género cinematográfico. Ahora no nos guiamos más por la escalera roja o la puerta iluminada con luces fluorescentes. El claroscuro es opresivo, y como espectadores pero sobre todo como jugadores, nos puede poner dificultades a la hora de deducir a dónde hay que ir, qué hay que observar, con qué hay que interactuar.

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Pero el expresionismo de L.A. Noire es perfecto. El juego de la iluminación comienza a palparse en las secuencias jugables: buscando a un hombre en un restaurante, todas las mesas están sumidas en la sombra, evitando que distingamos los rostros. Al fondo de un pasillo, esperaba sentado un tipo con traje blanco e iluminado con una lámpara posada en la mesa. Resaltaba en un limpio tono blanco, distinto al resto del entorno.

Sucede lo mismo en los combates: marcando con luces (blancos) a los enemigos sobre aquellas estructuras oscuras como paredes de ladrillos.

Por otro lado, en los momentos que tenemos que acercarnos a un cadáver para examinarlo, también es imposible perdernos. Puede ser de día o de noche, pero siempre habrá un fotógrafo capturando la escena del crimen. Se pinta con un potente flash blanco el lugar al que debemos mirar: el cuerpo, una pista, una salida.

Si estamos en la calle, los faroles serán importantes para seguir el camino. Nos comunican la distancia sin palabras.

También podemos encontrar algunos detalles que forman parte del expresionismo fundamental del Cine Negro, como la proyección de una sombra sobre una pared (sobre todo si es en un callejón) o una nube de humo cuando los personajes tengan ganas de fumar.

En las secuencias cinemáticas se pueden hacer mejores cosas porque los desarrolladores ponen la cámara donde ellos quieren y no donde el jugador puede. Nos encontramos con una escena de un auto estacionado en la noche, rodeado de vegetación e iluminado solo por un farol o más adelante, la luz de la Luna. Con esta última también se pudo lograr un plano en el que un asesino se pone a trasluz para comenzar a golpear con un barrote a su víctima.

Siguiendo con las secuencias cinemáticas, encontramos a los detectives charlando en su despacho. Si llevan trajes oscuros o claros, no importa, porque la iluminación de la sala estará puesta de manera estratégica para resaltar sus expresiones.

Hay más ejemplos, como el de un criminal que al momento de ser encerrado, se evitó mostrar la puerta de la celda, para poder proyectar la sombra de los barrotes sobre su rostro.

Asimismo, una escena en la que llegamos con Cole Phelps y su compañero a una casa pintada de blanco. Para que no se ahogue la escena en el mismo color, se contrastó con la vegetación, las ventanas (que mostraban la casa a oscuras) y los trajes de los detectives.

Estos ejemplos han sido recogidos en las primeras horas del videojuego: aseguro que hay muchos más. L.A. Noire es reconocido por sus mecánicas de investigación o su innovadora tecnología de captura facial, dejando de lado el análisis de su lado expresionista, homenaje al mejor Cine Negro.

Jugarlo con el filtro que pone en claroscuro la imagen puede ser demasiado opresivo debido a la falta de costumbre. Pero para los amantes del género es todo un festín visual e incluso sonoro: no olvidemos que lo que se escapa en los colores, se obtiene en el sonido.

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