Midnight Murder Club combina terror, comedia y engaño social en una mansión oscura, desafiando a los jugadores a sobrevivir y reírse en la penumbra.
El género del terror y el suspenso está repleto de propuestas, pero pocas se animan a mezclar risas y tensión en un mismo paquete. Con Midnight Murder Club, Velan Studios irrumpe en el panorama de PC y PlayStation 5 con una experiencia que se apoya en el sigilo, la estrategia y la interacción social, pero también en el absurdo y la carcajada. En Solo Jugadores nos sumergimos en este club nocturno para descubrir si su propuesta logra iluminar la noche de los shooters multijugador… o si se queda a oscuras.
Una mansión, seis balas y muchas risas
La premisa de Midnight Murder Club es sencilla. Hasta seis jugadores ingresan en una mansión gótica sumida en la oscuridad, armados apenas con una linterna y un revólver de seis balas. No hay un arsenal exuberante ni poderes especiales; el juego apuesta a lo clásico, apoyándose en la ambientación y en la interacción entre los participantes.
El entorno, Wormwood Manor, no es solo un escenario, sino un personaje más: opresiva, misteriosa y llena de rincones donde el peligro puede acechar en cualquier momento. La clave está en moverse sigilosamente, usar la linterna con astucia y escuchar cada sonido, porque cualquier error puede convertirte en un blanco fácil. Sin embargo, lejos de buscar el puro terror, la propuesta mezcla lo lúgubre con situaciones absurdas y modificadores cómicos, generando momentos de descontrol y humor inesperado.
El chat de proximidad: cuando la voz es el arma más filosa
Uno de los mayores aciertos del juego es el chat de proximidad. No solo sirve para coordinar estrategias, sino que se transforma en el motor de momentos memorables. Escuchar los susurros, pasos y gritos de los compañeros —o rivales— añade un clima único: la “pavada” verbal de cada jugador puede transformar la tensión en descontrol total y arrancar risas en medio de la oscuridad. El micrófono cobra protagonismo y, en más de una ocasión, se vuelve tan importante como el propio revólver.
En partidas con amigos el juego brilla, ya que el ida y vuelta constante potencia el clima de suspenso y comedia. Si no te animás a hablar, igual podés jugar con extraños, aunque la experiencia puede ser menos vibrante. Existe incluso la opción de distorsionar las voces de quienes no están en tu grupo, para mantener el misterio.
Mecánicas simples, caos garantizado
La jugabilidad es directa y fácil de entender: moverse, prender y apagar la linterna, disparar cuando aparece la oportunidad. Pero el verdadero condimento llega con los objetos aleatorios y las cartas comodín. En cada partida, las máquinas expendedoras reparten ítems como escáneres de vida, granadas de luz, trampas para osos, píldoras de visión nocturna, chalecos antibalas, cócteles molotov y, raramente, una ametralladora.
Estos objetos pueden dar ventaja, pero también generan un desbalance notable: la aleatoriedad puede hacer que un jugador salga beneficiado de entrada y eso incline la balanza, algo que puede sentirse injusto, sobre todo cuando la suerte pesa más que la habilidad. Aun así, cada partida se mantiene fresca y caótica gracias a los modificadores y a la imprevisibilidad de los encuentros.
Las cartas comodín son otro de los puntos fuertes. Permiten alterar las reglas del juego en pleno partido: desde candelabros que caen sobre los jugadores, trampas electrificadas, personajes que se achican al recibir un tiro, hasta efectos hilarantes como pedos sonoros o vocecitas de helio.
Modos de juego: variedad y locura
El abanico de modos abarca desde el clásico Todos contra Todos y Duelo por equipos, hasta propuestas más originales como Noche en el Cementerio (cooperativo contra enemigos controlados por la IA, donde hay que purificar reliquias), Ladrón de la noche (robar y guardar tesoros en bóvedas) y Cazacráneos (destruir tótems poseídos).
El modo Wildcard se lleva las palmas: permite jugar cartas que modifican radicalmente las reglas, agregando efectos como balas que atraviesan paredes, avatares gigantes o rastros de luz al caminar. Esto multiplica el caos y la diversión, especialmente cuando el grupo se presta al chiste y la improvisación.
Sin embargo, la experiencia en solitario o en pareja pierde fuerza, ya que la mayoría de los modos están pensados para el juego en grupo y la interacción constante.
Un sistema de acceso pensado para compartir
Velan Studios apostó fuerte por la jugabilidad en grupo y lo hizo notorio con el sistema Pase de amigo. Con que uno compre el juego, puede invitar hasta cinco amigos a sumarse gratis, lo que lo convierte en una opción súper accesible si tenés con quién jugar.
Gráficos, sonido y atmósfera: menos es más
En lo técnico, Midnight Murder Club opta por un estilo sobrio y funcional. La mansión está bien modelada, con detalles góticos y una iluminación que cumple su papel: la oscuridad es casi total, y la luz de la linterna se siente vital. No hay exceso de detalles ni efectos gráficos, pero la ambientación logra transmitir la sensación de encierro y peligro.
El apartado sonoro es otro protagonista. El diseño de sonido 3D permite ubicar a los demás por el crujido de una puerta, pisadas, disparos y hasta la respiración de los personajes. La escucha atenta es clave para sobrevivir y para tender emboscadas.
Balance, mapas y progresión: los límites de la oscuridad
La mayor debilidad de Midnight Murder Club es la escasez de mapas: por ahora solo hay una mansión, y tras unas horas se vuelve demasiado familiar. La falta de variedad puede hacer que la experiencia se torne monótona y que los jugadores memoricen cada rincón, perdiendo el factor sorpresa.
El tamaño del mapa, pensado para seis jugadores, a veces resulta excesivo y provoca lapsos de inactividad, interrumpiendo el ritmo frenético que el juego intenta imponer. Además, la curva de aprendizaje es empinada: sin tutoriales robustos ni ayudas, los nuevos pueden sentirse perdidos y frustrados, sobre todo al principio.
En cuanto a progresión, es mínima. No hay desbloqueos ni personalizaciones, lo que puede restar motivación a largo plazo.
Midnight Murder Club no busca competir con los grandes del género, sino ofrecer una experiencia fresca, descontracturada y muy social.
Si lo tuyo es la progresión profunda o la competencia seria, probablemente no sea el juego indicado. Pero si buscás pasar un rato distinto y reírte con amigos, la propuesta de Velan Studios cumple su cometido con creces, siempre y cuando no te moleste repetir escenario ni depender de la buena onda del grupo.


