Reseña. The Alters crea una distopía con nuestras propias decisiones

The Alters propone una aventura de ciencia ficción única donde cada decisión moldea no solo tu destino, sino el de todas tus posibles versiones.


The Alters, la nueva obra de 11 Bit Studios nos desafía a sobrevivir en un planeta hostil, gestionando recursos y una tripulación de clones de uno mismo, mientras exploramos profundas preguntas sobre identidad, moralidad y las consecuencias de nuestras elecciones.

El viaje de Jan Dolski: solo, pero nunca tan acompañado


En The Alters, encarnamos a Jan Dolski, el único sobreviviente de una misión minera que se estrella en un planeta lejano. Desde el principio, la atmósfera es intensa: la base móvil en forma de rueda necesita reparaciones, la radiación del sol amenaza con freír todo a su paso y Jan está completamente solo… al menos, hasta que la tecnología y el Rapidium permiten crear Alters (versiones alternativas de sí mismo, surgidas de distintos caminos y decisiones de su pasado).

Estos Alters no son meros NPCs; son personajes completos, cada uno con habilidades, profesiones y personalidades distintas, modeladas por las decisiones de vida que Jan podría haber tomado. Así, el juego te invita a convivir con diferentes versiones de tu propio protagonista, que pueden ayudar o complicar la misión de sobrevivir y escapar del planeta.

Clonar para sobrevivir: recursos, base y gestión humana


La base jugable de The Alters combina la gestión de recursos, el manejo de una base modular y la exploración en tercera persona de un planeta tan peligroso como hermoso. Cada recurso recolectado tiene un propósito: alimentar a la tripulación, expandir la base, investigar nuevas tecnologías o crear nuevos Alters con habilidades específicas. La dinámica central gira en torno a decidir qué tipo de Jan necesitás en cada momento —¿un Técnico? ¿un Botánico? ¿un Médico?— y aceptar que cada uno viene con su propio equipaje emocional.

El diseño de la base es flexible y adictivo: podés construir y reorganizar habitaciones (dormitorios, cocinas, laboratorios, gimnasios, entre otros) sin penalización, optimizando la eficiencia para que todo funcione a la perfección. Las tareas se asignan fácilmente a los Alters según sus talentos, pero no todo es trabajo: también hay que cuidar su bienestar emocional, proporcionándoles entretenimiento, buena comida y hasta momentos de distensión como partidas de beer pong o ver una película juntos.

Relaciones con uno mismo: dilemas morales y drama humano


El verdadero corazón de The Alters está en la convivencia con tus propios clones. Cada Alter es un espejo de lo que Jan podría haber sido: algunos son trabajadores incansables, otros resentidos, otros traen consigo traumas personales o deseos no cumplidos. Las interacciones entre ellos —y con nosotros, como Jan original— están cargadas de tensión, empatía y muchas veces, conflicto abierto.

El juego no esquiva los dilemas morales: desde el primer Alter que creás, te enfrentás a la realidad de que estás fabricando personas con recuerdos y sentimientos propios, que pueden rebelarse, deprimirse o incluso morir si no los cuidás. Las decisiones que tomás —a quién clonás, cómo resolvés disputas, a quién priorizás en momentos críticos— tienen consecuencias tangibles en el ánimo, la productividad y el desenlace de la historia.

Un planeta hostil y una carrera contra el sol


La exploración fuera de la base es tan desafiante como atrapante. El planeta ofrece biomas variados, anomalías misteriosas y peligros constantes como tormentas magnéticas o radiación letal. Hay que salir en busca de recursos, instalar estaciones mineras y conectar todo mediante una red de cables, resolviendo puzzles ambientales en el proceso.

Aunque el juego plantea una carrera contra el amanecer para evitar ser incinerados por el sol, la presión del tiempo es adaptable.

Narrativa de alto vuelo: ciencia ficción introspectiva


Si algo destaca en The Alters, es su narrativa. Alejándose del típico enfoque abierto y ambiguo de otras producciones de 11 Bit Studios, acá todo está meticulosamente construido: el guion es sólido, los personajes están profundamente desarrollados y los giros de la historia sorprenden sin caer en clichés baratos. La interpretación de Alex Jordan como Jan y sus variantes es sobresaliente, dotando a cada alter ego de matices y humanidad propias.

La historia no se queda en la superficie de la ciencia ficción, sino que explora con sensibilidad temas como el arrepentimiento, la identidad personal, la ética de la clonación y el peso de las decisiones pasadas. Todo esto está envuelto en una atmósfera visual impresionante, con paisajes alienígenas de una belleza inquietante y una banda sonora ochentosa que refuerza cada momento emocional.

Decisiones que dejan huella y rejugabilidad


A lo largo de sus tres actos bien diferenciados, The Alters te pone en situaciones donde cada elección —grande o pequeña— puede cambiar el rumbo de la historia y del destino de tus Alters. Desde decidir a quién clonar y cómo gestionar la base, hasta tomar partido en conflictos internos y resolver dilemas sin soluciones óptimas, el juego premia la reflexión y la experimentación.


The Alters nos dejó completamente sorprendidos. No solo es el juego más ambicioso y logrado de 11 Bit Studios, sino también una de las mejores experiencias de ciencia ficción que vivimos en mucho tiempo. Su mezcla de gestión, narrativa y dilemas morales invita a la reflexión y a la rejugabilidad, con una humanidad y un corazón difíciles de encontrar en el género. Si te gusta la ciencia ficción que te hace pensar, o si simplemente buscás una aventura distinta y memorable, no podés dejar pasar esta joya.

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