Plants vs. Zombies: Replanted para Nintendo Switch 2 logra revitalizar el clásico de PopCap con novedades jugosas, pero deja algunos detalles en el tintero que los fans atentos no van a dejar pasar.
Cuando pensamos en juegos que supieron conquistar tanto a chicos como a grandes, Plants vs. Zombies siempre aparece en la conversación. Y ahora, con la llegada de Plants vs. Zombies: Replanted, nos encontramos ante una versión que busca ser el homenaje definitivo a ese fenómeno de 2009, con mejoras visuales, opciones de control a la carta y una buena cantidad de contenido extra que invita a volver una y otra vez.
Un clásico que nunca envejece (pero sí se renueva)
La premisa sigue siendo tan simple como adictiva: defender nuestra casa del avance de hordas de zombies plantando todo tipo de flora defensiva en el jardín, la pileta o el techo. Cada partida se resuelve en un tablero de cinco por nueve casilleros, donde debemos ubicar nuestros recursos con cabeza, ya que el sol, la moneda del juego, es limitado y cada planta tiene su función. La variedad va desde los tradicionales lanzaguisantes hasta plantas carnívoras que parecen salidas de una película de terror, pasando por murallas de nuez y bombas explosivas.
Modo Replanted: nuevas semillas para viejos fans
Plants vs. Zombies: Replanted no se limita a ser un simple lavado de cara. Además de la campaña clásica (Adventure), suma modos como Cloudy Sky, donde los girasoles dejan de producir sol si se larga la tormenta, obligándonos a planificar a largo plazo. RIP Mode, por otro lado, es para los que buscan sufrir: muerte permanente y a empezar de cero si fallás. Estas variantes parecen pensadas especialmente para quienes ya conocen de memoria cada rincón del juego base y buscan desafíos frescos.
En el camino, el juego nos premia tras cada nivel con nuevas plantas, modos de juego o monedas para gastar en la trastienda de Dave, el personaje del balde en la cabeza. Los minijuegos (como la disco de papas o el whack-a-mole de zombies) le ponen una cuota de variedad y le sacan la ficha a la rutina, haciéndonos volver por más.
Visuales en 4K y… ¿Modo para compartir el jardín?
El apartado gráfico fue remasterizado y se nota, sobre todo en modo dock: los colores brillan y las animaciones de plantas y zombies lucen renovadas sin perder ese aire caricaturesco tan característico. Sin embargo, no todo es perfecto: hay assets que parecen upscalados de manera extraña o directamente se ven en baja resolución, y en ocasiones las animaciones (como las de los guisantes) sufren pequeños tirones.
En términos de modos para compartir, Replanted incluye cooperativo y versus local, funciones que ya habían aparecido en otras versiones y que siguen siendo interesantes, tanto para jugar con amigos como en familia. Los controles funcionan bien en conjunto, y gracias a GameShare podés jugar con otra persona, incluso a distancia. El gran ausente sigue siendo el modo online, algo que muchos veníamos esperando para este remaster, pero que todavía no llegó.
Nostalgia balanceada
El juego mantiene la fórmula de progresión que hizo grande al original: cada nivel suma una nueva mecánica o planta, los escenarios varían entre día, noche, niebla, pileta y techo, y los zombies presentan desafíos nuevos a cada rato. La variedad de combinaciones posibles en cada partida le da muchísima rejugabilidad, y los modos extra aseguran que siempre haya algo para explorar.
Eso sí, la fidelidad al juego de hace más de 15 años también trae consigo ciertos vicios: la interfaz puede parecer anticuada y algunos menús se sienten baratos o poco pulidos. Además, hay pequeños bugs gráficos que, aunque no rompen el juego, pueden distraer.
Plants vs. Zombies: Replanted (en la versión de Nintendo Switch 2) es el homenaje definitivo a un clásico que marcó a toda una generación. Si bien arrastra algunos detalles que podrían haberse pulido, la suma de contenido, modos de control y ese “no puedo parar de jugar” que lo hizo famoso lo convierten en una opción difícil de dejar pasar.

