Rise of the Ronin, lo nuevo de los creadores de Nioh, nos regala una aventura de samuráis con acción, exploración y alguna que otra sorpresa. Análisis en PS5.
Por definición, ronin es un samurái que se quedó sin un clan o un líder a quien servir y, en lugar de quitarse la vida, decide emprender un nuevo camino. Con esa idea como disparador, Team Ninja nos trae su trabajo más grande hasta la fecha: una aventura llena de acción, con elementos de rol, que promete ser crudo, extenso y profundo. Con Nioh y Wu Long en sus venas, Rise of the Ronin intenta llevar la brutalidad de sus batallas a un enorme mundo abierto.
Un samurái en busca de un rumbo
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La historia se centra en un samurái del grupo de los Acero velado. Que, tras una misión fallida, pierde a su filo gemelo (algo así como su hermano por elección) a manos de un extranjero estadounidense. El protagonista siente que su compañero sigue con vida y, con esa convicción, desafía las reglas de su clan para convertirse en un ronin. Después de esta decisión viaja a las tierras de Yokohama donde, envuelto en una revolución socio cultural gracias a la llegada masiva de extranjeros a Japón, busca el paradero de su otra mitad.
Con una premisa relativamente simple pero efectiva, comienza la persecución del protagonista por un nombre, un lugar y su propia leyenda. El gran problema que enfrenta la narrativa de Rise of the Ronin es que queda muy en segundo plano el desarrollo del personaje principal y su búsqueda. Esta queda diluida en enfrentamientos y diálogos esporádicos en los que el tema principal resurge. El resto de la aventura pasa por la historia de Japón, un grupo de revolucionarios y cómo una guerra social está destruyendo el país.
Se entiende que la idea principal fue recrear una época cruda, con muchos actores secundarios y con decisiones que van marcando el ritmo del juego, pero la ejecución es espantosa: el sistema de vínculos que ofrece Rise of the Ronin es muy fácil de abusar, dejando que el jugador pueda llegar al máximo de afinidad con mucha rapidez, con casi cualquier personaje con el que tenga una relación, solo entregando regalos, charlando o realizando misiones junto con ellos. No solo eso, los vínculos se crean casi al instante y pocas veces hay motivos para sentir atracción por las historias de los otros personajes.
Un mundo llamativo, interesante y despiadado
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Así como la narrativa es pobre en Rise of the Ronin, los sistemas de batalla y su mundo abierto son tope de gama. La mejor excusa para disfrutar el título de Team Ninja es elegir un punto en el gigantesco mapa y sorprenderse con lo que se encuentre ahí. Dentro de su extenso terreno a recorrer hay bosques, pantanos, ciudades, llanuras, playas y cuevas. Lo mejor es que la exploración está recompensada, ofreciendo secretos, objetos, equipo y enfrentamientos ocultos memorables y divertidos.
Y es ahí donde brilla más Rise of the Ronin, en sus peleas. Cada batalla tiene la tensión necesaria para ser recordada y la espectacularidad suficiente para necesitar otra. Ya sea un pequeño enfrentamiento con algún ladrón o un choque de espadas con un fugitivo de nivel elevado, la precisión y la toma correcta de las decisiones es vital para sobrevivir. Además, está el agregado que hay nueve tipos de armas principales (cada una con sus propias habilidades y ventajas) y seis tipos de armas secundarias de rango. Todo amalgamado en un robusto sistema de estilos que ofrecen ventajas dependiendo qué espada esté usando el enemigo. Una verdadera maravilla.
Un Japón que se ve desmejorado
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De una crítica que no puede escapar Rise of the Ronin es la de sentirse un poco desactualizado visualmente y mal optimizado. El título de Team Ninja, por momentos, ofrece escenarios sumamente bonitos, con mucha vida y colores llamativos, pero también es común encontrar fallas que no se entiende si son descuidos o limitaciones del motor gráfico utilizado.
Casi que se siente un paso hacia atrás de sus anteriores trabajos en lo que a gráficos se refiere. Quizá puede ser por la necesidad de crear un mundo abierto y la cantidad de elementos que aparecen en pantalla al mismo tiempo, pero muchos otros títulos logran resultados mucho mejores y con mejor rendimiento. Esto es una verdadera lástima porque con un mundo tan hermoso para mostrar, con tantos elementos dentro, muchas veces se percibe falto de vida y anticuado.
Rise of the Ronin intenta ser a Nioh lo que Elden Ring es al Dark Souls: una experiencia a gran escala de sus anteriores juegos. Lamentablemente falla en la ejecución de muchas de sus ideas y su pobre narrativa termina diluyendo lo bueno y entretenido que puede ser el título de Team Ninja. Si bien por momentos la desarrolladora japonesa da en el clavo con los elementos que plantea, le cuesta mantener el nivel como para sentarse junto con los grandes del género.

