Reseña. Once Upon a Katamari marca el regreso más caótico y encantador del cosmos

Once Upon a Katamari es la mejor muestra de cómo una fórmula simple puede renovarse y seguir enamorando, llevando la esencia de la saga a nuevas alturas sin perder su espíritu absurdo ni su adictiva jugabilidad.


La llegada de Once Upon a Katamari a PS5 marca el regreso triunfal de una de las sagas más queridas y excéntricas de Bandai Namco, ofreciendo una avalancha de nostalgia, creatividad y caos controlado que logra cautivar tanto a los veteranos como a quienes se animan por primera vez a rodar su propio katamari.

Un regreso esperado: el caos cósmico de siempre, mejor que nunca


Después de más de una década sin una entrega completamente original, la expectativa sobre Once Upon a Katamari era altísima. Y, para nuestra alegría, el juego cumple con creces. Desde el primer momento, notamos que la esencia delirante y desenfadada de Katamari Damacy sigue intacta, pero ahora con mecánicas más pulidas, un alcance narrativo expandido y una presentación visual revitalizada.

El Rey del Cosmos, fiel a su estilo, desencadena otra catástrofe cósmica por accidente, enviando al Príncipe y a sus más de 60 primos a una travesía a través del tiempo para restaurar el universo. Este nuevo punto de partida no solo justifica el viaje por nueve épocas históricas, sino que permite explorar escenarios y desafíos inéditos para la franquicia.

La estructura de Once Upon a Katamari es uno de sus mayores aciertos. Con más de 50 niveles distribuidos en nueve eras, viajás del Jurásico a la Grecia Antigua, pasando por el Antiguo Egipto, el Período Edo, el Lejano Oeste y más, cada época con estética, música y desafíos propios.

El gameplay central sigue siendo el de siempre: empujás tu katamari para hacerlo crecer, absorbiendo cualquier cosa que se cruce en tu camino. Pero la variedad de misiones es notable: desde recolectar filósofos en Grecia, cazar yokais en la oscuridad de Japón, hasta ayudar a un heredero a ponerse musculoso a fuerza de proteínas. El diseño de niveles brilla por su creatividad y capacidad de sorprender, sin perder jamás ese humor absurdo que caracteriza a la saga.

Una avalancha de color y música pegadiza


Visualmente, Once Upon a Katamari mantiene el estilo simple, vibrante y poligonal que ha sido sello de la franquicia desde PlayStation 2. Los escenarios, aunque pueden recordar a las remasterizaciones previas, son más variados y vivos que nunca, aprovechando los saltos temporales para desplegar paletas y detalles únicos en cada era.

La música, como siempre, es un protagonista absoluto. El soundtrack es una fiesta de géneros: del J-pop a melodías instrumentales temáticas, pasando por coros épicos y hasta tracks de juegos anteriores para los nostálgicos. Cada nivel se ve potenciado por una banda sonora que eleva la experiencia y te deja tarareando después de apagar la consola. Además, doce de las canciones tienen sus propios videoclips animados, y la edición especial suma aún más temas clásicos, aunque vale aclarar que hubo problemas de funcionamiento con estos DLC musicales, algo que esperamos se solucione pronto.

Mejoras de calidad de vida y nuevos incentivos para jugar


Uno de los grandes saltos de esta entrega está en las mejoras de calidad de vida. Desde el principio, contás con un tutorial claro y la posibilidad de elegir entre el clásico control dual stick o un esquema simplificado, ideal para quienes recién arrancan. Así, es el Katamari más accesible hasta la fecha, sin dejar de ofrecer profundidad a los que buscan perfeccionarse.

Se suman los Freebies, ítems como imanes, cohetes, radares y cronómetros que aportan pequeñas ventajas sin romper el balance. Estos perks hacen que la recolección sea aún más frenética y divertida, sobre todo cuando necesitás ese empujoncito para conseguir una S-rank o encontrar esa corona esquiva.

Además, cada nivel tiene tres coronas ocultas y múltiples objetos coleccionables, como primos y regalos, que desbloquean nuevas opciones de personalización. Ahora, además de jugar con tus primos favoritos, podés crear y nombrar tus propios personajes, cambiarles los colores y equiparles accesorios. Personalizar tu habitación en la S.S. Prince suma otro nivel de identidad y humor, haciendo que cada progreso sea más satisfactorio.

Un cuento de hadas para nuevos y viejos jugadores


Once Upon a Katamari es la mejor forma de volver (o empezar) en este universo absurdo, caótico y musical. La saga mantiene su identidad única, pero se anima a crecer en todos los frentes: más contenido, mejor presentación, nuevas mecánicas y una accesibilidad inédita. Puede que algunos esperaran cambios aún más radicales, pero la realidad es que pocas veces una franquicia logra reinventarse y, a la vez, conservar todo lo que la hizo especial.

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