Más de 100.000 personas disfrutaron de videojuegos, música y cultura pop en uno de los eventos más concurridos del año.
Durante tres días de octubre, Tecnópolis se transformó en el epicentro de una cultura que crece año a año: el gaming argentino. Entre luces LED, pantallas gigantes y un sonido constante de clics, gritos y música, Argentina Game Show 2025 celebró su 11° edición, consolidándose como uno de los eventos más grandes de videojuegos, tecnología y entretenimiento del país.
Un parque convertido en metaverso
Desde el ingreso, el predio desplegaba su propia atmósfera. Los pasillos vibraban con los neones de los stands, los sonidos de los joysticks y la voz de los presentadores. El corazón del evento fue la Zona Compra Gamer, un espacio donde se instalaron 240 computadoras para torneos, pruebas de hardware y demostraciones de simuladores de F1. Allí se concentraba buena parte del público: jugadores profesionales, curiosos, familias e incluso personas que tocaban por primera vez un teclado mecánico.
Las grandes marcas aprovecharon la ocasión para mostrar sus lanzamientos. Samsung presentó los monitores Odyssey 3D G9 y G8 OLED 4K, con tecnología tridimensional sin gafas y frecuencias de 165 Hz, mientras Nintendo sorprendió con la primera aparición oficial de la Switch 2 en Argentina. LG, por su parte, activó la campaña #VisitáAGSconLG, ofreciendo experiencias inmersivas y descuentos vinculados al evento.
Entre pabellones, la Confederación Argentina de Básquet llevó su torneo 3×3 y, en otro extremo, se organizaba la competencia de karting “Fórmula S”, donde los streamers cambiaban el teclado por el volante. El resultado fue un festival de mezclas: e-sports, deporte real, música, cosplay y cultura pop conviviendo en un mismo espacio.
Tres días de ruido, adrenalina y comunidad
El viernes 10 abrió con el show de Lit Killah y la primera fecha de la AGS Cup de Counter-Strike 2, donde se enfrentaron 9z Globant, BESTIA, Shinden, Krü y Dusty Roots. En paralelo, se disputaba el torneo femenino Valorant Game Changers, mientras miles de personas circulaban entre los escenarios y el ring improvisado de “Párense de Manos III”, el show de boxeo entre creadores de contenido.
El sábado 11, la energía creció con presentaciones de Seven Kayne, Bhavi y J Rei. Hubo desfile de cosplayers, paneles de doblaje, desafíos de Fortnite con invitados internacionales y el BRG Show Talent, un espacio pensado para descubrir nuevas figuras del streaming nacional.
El domingo 12 cerró con la gran final de la AGS Cup CS2, donde BESTIA derrotó a 9z Globant en un ajustado 3-2 frente a una arena colmada. También se definió la final nacional de Just Dance, clasificatoria para el mundial Game of the Future 2026, y el cierre musical quedó a cargo de Dakillah y Nashy Nashai, acompañadas por un show sorpresa.
Un retrato del gaming argentino
Más allá de los números, AGS 2025 mostró una radiografía generacional. Los stands estaban ocupados por adolescentes que filmaban contenido para TikTok, adultos que buscaban renovar su PC y familias que se detenían a mirar partidas de Fortnite con la misma atención que un partido de fútbol.
La cultura gamer argentina demostró madurez. Las marcas globales (Samsung, Nintendo, LG) apostaron fuerte, mientras actores locales como Compra Gamer o BRG consolidaron su presencia. El cruce entre e-sports, música urbana y entretenimiento evidenció que el gaming forma parte del mainstream. A la vez, dejó una pregunta abierta sobre cuánta de esa expansión se traduce en oportunidades reales para todos los jugadores, sin importar su género o poder adquisitivo.
Los precios de las entradas (entre 40 000 y 60 000 pesos por día, con descuentos para tarjetas VISA) marcaron un límite que dejó afuera a parte del público juvenil. Sin embargo, la asistencia masiva reflejó un deseo de encuentro: después de años de consumo digital fragmentado, el público gamer argentino volvió a reunirse físicamente, con un sentido de comunidad cada vez más sólido.
Entre la euforia y el ruido
Caminar por Tecnópolis durante el evento fue un ejercicio sensorial. En el pabellón principal, los relatores de e-sports transmitían en vivo mientras el público coreaba el nombre de sus equipos favoritos. En otro sector, un grupo de chicos esperaba turno para probar EA FC 26 o el (ya no tan nuevo) Hogwarts Legacy, títulos entre los más demandados del evento.
Un cosplay de Spider-Man posaba para selfies, un influencer transmitía desde el espacio Kick, un padre cargaba una bolsa de periféricos nuevos. En los márgenes, un mural digital proyectaba estadísticas de los torneos mientras las pantallas mostraban replays de Valorant y Counter-Strike 2.
El impacto de AGS 2025 se extendió más allá del fin de semana. Para la industria del hardware y el gaming local, representó un escaparate económico y simbólico que demostró que Argentina sigue siendo un mercado relevante pese a las dificultades de importación y la inflación. Las marcas encontraron allí una vidriera donde medir el pulso de los consumidores y fortalecer comunidad.
También quedaron desafíos evidentes. La falta de espacios para desarrolladores independientes o estudios locales dejó en evidencia la necesidad de conectar el gaming como espectáculo con el gaming como industria creativa. Mientras tanto, los torneos profesionales y los shows musicales continúan atrayendo multitudes, consolidando la idea de que el gaming argentino combina pasión, talento y negocio.

